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viernes, 27 de diciembre de 2019

¿Cómo se celebraba la Navidad en la Antigüedad y Edad Media…y cómo lo hacemos hoy?



Sin dudas, la celebración de la Navidad es uno de los eventos más importantes de la liturgia cristiana y una fecha esperada cada año en la tradición occidental. Sin embargo, la manera en que se celebraba en los primeros días del cristianismo dista mucho de cómo lo hacemos hoy y, como veremos, sus distintos simbolismos surgieron en épocas distintas agregando magia y colorido a este período en que se promueve la paz y unión familiar.

La verdad es que la Natividad o Navidad no fue celebrada por los devotos cristianos hasta muchos años (de hecho, siglos) después de haber muerto Jesús. Pero, ¿cómo es eso posible? Veamos las circunstancias.

Nacimiento de Jesús en Belén
Según cuenta la Biblia[1], los padres de Jesús, José y María, se encontraban en Belén para fines de empadronamiento obligatorio de los romanos. Como ella estaba a punto de dar a luz, fue allí que tuvieron que improvisar un lugar en un pesebre por no haber disponibilidad en las posadas. Sin embargo, en ningún otro versículo bíblico se hace referencia a fecha ni mayor descripción de las circunstancias de ese alumbramiento.

La fecha exacta del acontecimiento siempre fue un enigma, incluso hasta el día de hoy, por lo que diversos exégetas y teólogos se dedicaron a investigar y “calcular” la fecha aproximada del nacimiento del profeta. No había un consenso dado los datos contradictorios que la propia Biblia proporcionaba al respecto. Por ejemplo, alrededor del año 200 dC, el presbítero Clemente de Alejandría refería que teólogos egipcios establecían como el 20 de mayo el día del nacimiento del hijo de María y José. Otras fuentes de la Iglesia de Alejandría establecían en marzo o abril dicha fecha.

Incluso, hay quienes observan que la sola indicación del Evangelio de Lucas de que el día de nacimiento de Jesús había pastores dedicados a su rebaño en la noche, demuestra que no pudo ser un 25 de diciembre, ya que es pleno invierno en Palestina y las bajas temperaturas y lluvias estacionales impedían ese tipo de labor.

En ciertos enclaves cristianos de los siglos III y IV se celebraba el nacimiento de Jesús en fechas diferentes mientras que en otros no había celebración (en Alejandría celebraban en el siglo III una ceremonia por la Natividad en la primera semana de enero). De hecho, la Enciclopedia Católica admite que la Navidad no se encontraba entre las primeras fiestas de la Iglesia[2]. Hay que destacar también que, en esos primeros años, había teólogos que no apoyaban la celebración de cumpleaños, ya que era una práctica de pecadores y no de santos, como es el caso de Orígenes[3] y Arnobio[4].

Pero no es hasta el año 221 dC que aparece por primera vez el 25 de diciembre como fecha de la Natividad, según la cronología publicada por Sexto Julio Africano[5], considerado como el padre de la Cronología Cristiana.

Surgimiento de la Navidad como celebración
En los primeros 2 siglos de la cristiandad la Navidad fue una gran ausente en la liturgia. Esto muy probablemente ocurrió porque no es hasta el año 313 dC que el cristianismo es legalizado mediante el Edicto de Milán y previo a eso era una secta religiosa perseguida, que no había tenido ni tiempo ni espacio para definir y estandarizar su dogma. Hay suficiente evidencia de que para el Concilio de Nicea en el 325 dC, la Navidad ya era celebrada litúrgicamente en varios lugares.

Es decir, la Navidad inició como una celebración eminentemente religiosa y que tenía lugar en las iglesias primitivas, por lo que distaba mucho de lo que se convertiría después.

A principios del siglo IV dC, cuando el cristianismo era una religión de Estado (al convertirse el Emperador Constantino), la todavía naciente Iglesia Católica necesitaba combatir a sus principales desafíos: las corrientes teológicas contrapuestas y las creencias paganas. El primer reto se resolvía declarando a esas escuelas de pensamiento como heréticas, persiguiendo a sus promotores, quemando sus escritos y estableciendo de una vez por todas un “canon” oficial. Y así lo hicieron. De ahí surgió la versión definitiva de la Biblia que hoy todos conocemos y la destrucción de todos aquellos “evangelios” que no coincidían con la postura oficial, declarándolos apócrifos y apilando esos manuscritos en hogueras.

El Concilio de Nicea decidió cuáles libros conformarían la Biblia y adoptó varias tradiciones paganas

Sin embargo, el segundo desafío era un poco más complicado. Esas creencias “paganas” eran practicadas por la mayor parte de la población (el cristianismo era aún minoría, aunque muy popular entre los esclavos) y eran prácticas en muchos casos milenarias. Una prohibición pura y simple no resolvería el tema. Entonces fue cuando a la cúpula de la Iglesia Católica se le ocurrió una de las ideas más brillantes que hayan existido y que catapultó al cristianismo como la religión más exitosa de la historia.

Celebración de los Saturnales por los romanos en diciembre de cada año

Resulta que desde hacía siglos era venerado el Dios Sol, asociado al culto de Apolo, en la antigua Roma y su natalicio era celebrado el 25 de diciembre. Esta religión era llamada Sol Invictus y fue convertida en oficial en el año 274 dC por el Imperio Romano. La celebración del nacimiento del Dios Sol era llamada Natalis Invicti. Estas celebraciones coincidían con las Saturnales, una de las más importantes festividades romanas que desde el año 217 aC ocurrían durante una semana alrededor del solsticio de invierno (21 de diciembre) y durante las cuales se ofrecían banquetes, intercambios de regalos y continuo festejo.

Alegoría de Cristo encarnando al Sol Invictus romano (sincretismo del siglo III dC)

Adicionalmente, para esas mismas fechas la religión mitraica (otra bastante popular proveniente de Persia) establecía el 25 de diciembre como el día de nacimiento de su dios Mitra, quien era adorado en capillas y cuyos sacerdotes podían ser solamente hombres. 

Por tanto, el introducir la Navidad en el culto cristiano el 25 de diciembre se vio como una estrategia idónea para facilitar la adhesión de la población pagana a la nueva fe y de paso celebrar la llegada de Jesús. Es por ello que el papa Julio I durante su pontificado (337-352 dC) oficializa el 25 de diciembre como fecha de nacimiento de Cristo. Como veremos más adelante, esta celebración se fue enriqueciendo en la medida en que le iban incorporando nuevos elementos que, aunque no tuvieran nada que ver con la historia real o lo establecido por la Biblia, contribuían a hacer más atractiva la celebración.

Poco a poco, la Navidad se fue convirtiendo en uno de los actos litúrgicos más importantes. De hecho, se celebraban durante 12 días: desde el 25 de diciembre (día de la Natividad) hasta el 6 de enero (día de la Epifanía con la llegada de los Reyes Magos). Desde la consagración del día de Navidad en el calendario católico, fue establecido el Adviento o período previo de preparación y ayuno que normalmente dura alrededor de un mes.

Hasta el siglo XIII, durante la Navidad se adornaban las casas con ramas de acebo, hiedra y velas. Se cenaba tanto el 24 como el 25 con carnes aderezadas con especias, normalmente carnero o cerdo. El dulce más común eran las almendras garrapiñadas.

Los Reyes Magos
Como muchos otros elementos vinculados a la Navidad, los Reyes Magos apenas son mencionados en la Biblia. De hecho, solamente el Evangelio de Mateo 2: 1-12 los menciona, pero sin indicar sus nombres ni cuántos eran, ni siquiera les denominaba “reyes”. Es a partir del siglo III dC que se les otorga ese título y se fijan en tres los enigmáticos visitantes del Hijo de Dios.

Fresco del siglo VI donde aparecen por primera vez los nombres de los Reyes Magos

Los nombres de estos tres personajes, Melchor, Gaspar y Baltazar, son mencionados por primera vez en un mosaico del siglo VI de la Iglesia San Apollinaire Nuovo (Rávena) y es ahí que son incorporados a la tradición navideña.

Y luego llegaron Santa Claus, el pesebre y el árbol de Navidad
El árbol de Navidad se sumó a la tradición muchos siglos después. Se dice que San Bonifacio, misionero que se dedicó a cristianizar a los germanos en el siglo VIII, encontró que los paganos de esas tierras celebraban el 26 de diciembre una festividad llamada Yule, en honor al nacimiento del dios Frey. Uno de los elementos más tradicionales de esa ceremonia pagana era el adornado de un árbol de roble para honrar a sus dioses. Bonifacio, como forma de facilitar la transición hacia el cristianismo, decidió sustituir el roble por el pino (por tener hojas perennes) y lo adornó con manzanas y velas, para simbolizar el pecado y la luz de Cristo, respectivamente. A partir de entonces el uso del árbol de Navidad se fue extendiendo paulatinamente en toda la cristiandad.

Los primeros árboles de Navidad tenían manzanas y velas

La incorporación del pesebre fue de una manera distinta. En la Navidad del año 1223, San Francisco de Asís decidió escenificar el nacimiento de Jesús en unas grutas de la ciudad italiana de Greccio, donde montó un pesebre con animales verdaderos y heno. Este acontecimiento popularizó los pesebres hasta nuestros días convirtiéndolos en una costumbre extra-litúrgica y doméstica. Aunque la Biblia no menciona ningún animal en específico, San Francisco de Asís decidió integrar al buey y al asno por la cita bíblica de Isaías 1,3 que los menciona de manera explícita.

Veneración de San Nicolás en Europa, personaje inspirador de Santa Claus

Con relación a Santa Claus, aunque también tiene aparentemente un origen cristiano, es un fenómeno que se ha popularizado más por los medios de comunicación y publicaciones realizadas a partir del siglo XIX. Se trata de un personaje basado en el Obispo Nicolás de Bari, quien desde Turquía se hizo legendario en el siglo IV con sus milagros, sanaciones y bondades con la gente pobre. En los subsiguientes siglos su popularidad como santo se fue extendiendo a toda Europa (donde todavía se venera ampliamente a San Nicolás), pero no es hasta el siglo XVII con los inmigrantes holandeses en Nueva York que su Sinterklaas[6] evoluciona a Santa Claus gracias a las sátiras y poemas de escritores de la talla de Washington Irving y Clement Clarke Moore. Mas tarde el dibujante norteamericano Thomas Nast es quien le da forma al personaje en sus tiras cómicas en 1863. Pero lo que universalizó a Santa Claus en la cultura popular fueron las publicaciones La Vida y Aventuras de Santa Claus, por Lyman Frank Baum en 1902, y la campaña publicitaria de Coca Cola en 1931 que encargó a un artista el diseño contemporáneo que conocemos del pintoresco personaje.

Este fue el Santa Claus de la promoción de Coca Cola en 1931, que lo marcó como un ícono

Algunas sectas cristianas opuestas a la Navidad
Por supuesto, también hay que destacar que la celebración de la Navidad en el mundo cristiano ha tenido sus altas y bajas. La Reforma Protestante iniciada por Martín Lutero en el siglo XVI prohibió los festejos navideños bajo la acusación de que eran “trampas de los papistas”, debido a la vinculación de estas celebraciones a una tradición católica y pagana. Durante los 13 años de la Guerra Civil Inglesa, desde 1647 hasta 1660, Oliver Cromwell también prohibió la celebración de la Navidad no sin recibir un fuerte rechazo de la población que se rebelaba colocando en protesta adornos navideños en las puertas. Durante la época colonial de Estados Unidos, los puritanos de Nueva Inglaterra también rechazaron la Navidad, prohibiéndola desde 1659 hasta 1681. En términos generales la Navidad cayó en desgracia en los Estados Unidos a partir de la Revolución de las Trece Colonias a finales del siglo XVIII por considerarla una costumbre inglesa. Justamente el surgimiento en Nueva York del personaje de Santa Claus con los holandeses y su popularización en el siglo XIX, sumado al empuje que recibió la Navidad desde Inglaterra con la obra Un cuento de Navidad de Charles Dickens en 1843, contribuyó a rescatar el sentimiento navideño tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido.

Publicación de Un cuento de Navidad de Charles Dickens en 1843

Aun hoy existen sectas religiosas que aborrecen la Navidad. Tal es el caso de algunas iglesias bautistas y sobre todo los Testigos de Jehová, que bajo el argumento de que es una “festividad pagana no prescrita por la Biblia” tienen prohibido celebrarla.

Lo que empezó como un discreto homenaje al Hijo de Dios del cristianismo, circunscrito inicialmente a la realización de misas y alabanzas en las iglesias primitivas, se fue expandiendo poco a poco hasta convertirse en la época más esperada del año, especialmente por los niños. Incluso la Navidad es celebrada moderadamente en países no cristianos, porque Jesús es respetado como un verdadero profeta por otras religiones como la islámica y budista. Aunque en Occidente son días comercialmente explotados para incrementar las ventas (como casi siempre ocurre en otras fechas especiales), es la única temporada del año en la que se promueve la unión familiar, la paz y armonía y el intercambio de regalos en una celebración alegre y festiva. El colorido, las luces, la música y el ambiente de camaradería impregnan cada hogar y oficina, involucrando al más frío de los mortales.

Y es que, ¿cómo resistirse a la oportunidad de compartir y abrazar a conocidos y desconocidos, intercambiar obsequios y desearles parabienes? Ya sea que cuente con una base histórica, ya sea que fuere un constructo artificial, lo importante es la intención y el mensaje de amor y esperanza a sus semejantes que encierra la Navidad. Es por eso que no debes desaprovechar la oportunidad en estas fechas para desearle a tu prójimo una ¡Feliz Navidad!








[1] Este acontecimiento está relatado en el Evangelio de Lucas 2: 4-11 y de Mateo 2: 1
[3] Como puede verse en su Homilía VIII sobre Levítico
[4] Teólogo cristiano de finales del siglo III dC
[5] Historiador de gran influencia en la Antigüedad, autor de la Crónica que relataba la historia del pueblo griego y judío de manera sincrónica. La mayor parte de su obra se perdió y se conoce gracias a referencias de otros autores.
[6] Nombre de San Nicolás para los holandeses

domingo, 14 de enero de 2018

Así el mundo celebró la Navidad


La Navidad es una de las festividades religiosas más importantes del cristianismo. Conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén e implica la celebración litúrgica en las principales iglesias cristianas (católica, ortodoxa, anglicana y algunas protestantes). El nombre de Navidad viene de natividad, que significa nacimiento. En los países angloparlantes le llaman Christmas, que significa misa de Cristo.
Representación clásica de la Natividad de Jesús

La razón por la que algunas iglesias protestantes (también llamadas evangélicas) no reconocen esta fecha es porque aducen que no es una celebración contemplada en la Biblia y por su supuesto origen pagano. Es el caso de los Testigos de Jehová y otras sectas cristianas. De hecho, cuando triunfó la Reforma en el siglo XVI, la mayoría de los protestantes en Europa dejaron de celebrarla hasta el siglo XIX argumentando las mismas razones. Pero esa es otra historia.
El obispo Nicolas de Bari, quien inspiró la leyenda de Santa Claus o Papá Noel

Al hablar de la celebración de Navidad, un personaje indispensable es Santa Claus o Papá Noel. Es un personaje legendario, proveniente de la época medieval, vinculado luego por la Iglesia Católica a la leyenda de San Nicolás de Bari, antiguo obispo reconocido por llevar regalos a los niños. En la actualidad está asociado a la tradicional entrega de regalos durante las festividades navideñas y es ya casi imposible pensar en la Navidad sin su figura.

Sin embargo, a pesar de las contradicciones históricas o teológicas de las sectas cristianas, sin dudas la Navidad es una de las festividades más populares en todo el mundo, donde hasta los no cristianos se han contagiado de su espíritu y la convierten en una época de convivencia social y familiar, repartición de regalos (especialmente a los niños) e intercambio de mensajes llenos de buenos deseos.  Así la celebraron en distintas latitudes:
Villa de Santa Claus en Rovaniemi, Finlandia

Países nórdicos
Escandinavia es considerada el hogar de Santa Claus, específicamente en Rovaniemi, capital de la región de Laponia, en la actual Finlandia. Tanto en Suecia, Finlandia y Noruega empieza el período navideño desde el 13 de diciembre, día de Santa Lucía, donde las jóvenes visten de blanco con una corona de velas ceñida en la frente. Ellos asocian la Navidad con luces de vela y fuego en un rincón de la casa. Después de la cena del 24 de diciembre, se ilumina el árbol de Navidad y los niños esperan la llegada de Julenisse, duende navideño que se convierte en Papá Noel y entrega los regalos.
Leyenda de la Befana en Italia

Italia
Según una antigua leyenda, en su trayecto hacia Belén para honrar al Niño Jesús, los Reyes Magos se desorientaron y le preguntaron a una anciana, quien involuntariamente los extravió todavía más. Supuestamente por esa razón cada 5 de enero la Befana, una bruja bondadosa, en compensación regala a los niños y con una escoba deja todo limpio. En la Nochebuena se celebra la Vigilia di Natale con una gran cena a base de pescado y el principal postre es el panettone.
Personaje del Weihnachtmann (Papá Noel) y los Krampus

Alemania, Austria y Suiza
A los niños germanos, quienes la noche anterior dejan sus zapatos o botas frente a la puerta de la casa,  les dejan regalos el 6 de diciembre. Si se han portado bien, San Nicolás les dejará regalos, pero si no fue así, será el Krampus (una especie de demonio) quien les deje ramas secas. El 24 de diciembre reciben nuevamente la visita de Weihnachtmann (Papá Noel) después de encender el árbol de Navidad y cantar villancicos, y las mesas se llenan de gansos rellenos de manzana y cerdo asado. En muchas regiones germano parlantes cobra vida un personaje llamado Christkind o Kris Kringle, representado por jóvenes con alas de angel que llevan regalos a los niños en nombre del Niño Jesús.
Ded Moroz y Snegurochka en Rusia

Rusia y el cristianismo ortodoxo
Curiosamente, tanto los rusos como los demás cristianos ortodoxos (serbios, rumanos, georgianos, etc.), celebran la Navidad 13 días después (el 7 de enero) porque esa iglesia nunca asumió el Calendario Gregoriano. Ese día el menú está compuesto por 12 platos, uno por cada apóstol,  y se consume abundantemente la sopa de remolacha. Allá esperan los regalos de Ded Moroz (el Abuelo de Invierno) que son entregados en Año Nuevo (que allá se celebra el 14 de enero) transportándose en un carruaje con tres caballos blancos. Es acompañado por su ayudante, Snegurochka.
Christmas crackers en Reino Unido

Reino Unido
Para ellos el muérdago es un símbolo de buena suerte y es tradicional pararse bajo una rama de este árbol y besar a la persona que se tiene enfrente, como augurio de buena suerte. Los niños dejan el 24 de diciembre sus calcetines o fundas de almohada en la chimenea o árbol de Navidad, para que Santa Claus les deje los regalos que son abiertos el día siguiente. Son tradicionales los crackers, pequeños tubos de cartón envueltos en papel de regalo que están unidos y son abiertos ese día para descubrir mensajes o pequeños detalles. La comida tradicional es el pavo o pollo rostizado. Es tradicional también el 26 de diciembre, llamado Boxing Day o Día de las Cajas, porque antiguamente a los sirvientes les permitían visitar a sus familias ese día llevando en cajas las sobras del banquete del día anterior. Otra tradición inglesa es que en víspera de Año Nuevo la primera persona en entrar por el umbral de la puerta, celebración conocida como First Footing, marcará la suerte de ese hogar durante el nuevo año, por lo que debe llevar un pedazo de carbón, pedazo de pan o botella de whisky.
Gigantesca figura del Caganer en una plaza de Cataluña, España

España y Portugal
Desde noviembre empieza la decoración navideña y los belenes, sobre todo en España, son muy elaborados representando el pesebre en que nació Jesús, y en ocasiones, a todo el pueblo de Belén. Llama la atención de que en los belenes españoles y portugueses aparece una figura muy pintoresca llamada caganer, que representa a un pastorcillo en posición de defecación, como augurio de fertilidad y prosperidad. También en la región de Cataluña es popular el Tió de Nadal (o Tronco de Navidad) al cual se le da de comer todas las noches y se arropa con una manta, hasta que el día de Navidad los niños lo golpean fuertemente para que “defeque” los regalos y dulces contenidos en su interior. Tanto el 24 como el 25 de diciembre son ocasiones para celebrar en familia grandes cenas, donde destaca el pavo, cerdo o cordero y como postre el turrón. También el 5 de enero, España en víspera del Día de Reyes celebra el Día del Roscón, donde degustan una tradicional torta azucarada.
Tradicional encendido del árbol de Navidad en el Rockefeller Center, Nueva York

Estados Unidos
La Navidad en los Estados Unidos se enmarca en una temporada de fiestas que inicia con el Día de Acción de Gracias en noviembre y termina el 6 de enero. Son notorias las decoraciones navideñas en casas y lugares públicos, destacándose la ciudad de Nueva York que se ilumina para recibir la Navidad. Es el 25 de diciembre el día en que las familias se reúnen para celebrar, cenar juntos e intercambiar regalos al pie del árbol de Navidad. La cena clásica es pavo, puré de papas y pasteles salados. Es tradicional beber licor o ponche de huevo.
Árbol de Navidad flotante en Río de Janeiro, Brasil

Latinoamérica
Fieles a su tradición católica, la mayoría de los países latinoamericanos celebran de forma muy parecida la Navidad. Se celebran procesiones con cánticos y velas. Aun así, se pueden distinguir algunas variantes interesantes. En México inician las festividades el 16 de diciembre con las Posadas, la representación del peregrinaje de María buscando una posada para alumbrar a su hijo. En Nochebuena no pueden faltar sus tradicionales tamales de frijoles con chorizo. En Centroamérica también se celebran las Posadas y se ornamentan las calles, donde hasta se celebran concursos para premiar a los barrios más decorados, como en Panamá y República Dominicana. En Costa Rica se recibe la Navidad con cohetes y fuegos artificiales. En Sudamérica es cada vez más popular el encendido de grandes árboles de Navidad, lo cual es todo un acontecimiento. Tal es el caso de Argentina y Brasil. Es famoso el árbol navideño flotante de Río de Janeiro, que por muchos años ha sido catalogado como el más grande del mundo.
Navidad en la playa en Australia

Australia y la Navidad en la playa
Mientras en la mayor parte del mundo cristiano se celebra la Navidad en el frío, en el hemisferio sur tienen que hacerlo en pleno verano. Las familias australianas celebran la Navidad fuera de la casa, normalmente en la playa, jardines o parques, con espectáculo de fuegos artificiales incluido. El trineo de su Papá Noel no los conducen renos, sino canguros, llamados los Six White Boomers. El menú está compuesto principalmente de mariscos, jamón dulce, ensaladas y pudín. Son populares los “Villancicos a luz de vela” o “Carols by candlelight” que se celebran multitudinariamente en estadios y parques.
Navidad en Japón

Japón
Aunque esta nación no es propiamente cristiana, celebran su propia versión de la Navidad, aunque es un día laborable. No se envían tarjetas rojas con mensajes navideños, porque lo consideran de mal gusto, ya que se utilizan normalmente para enviar notas luctuosas. El 24 de diciembre no es un día para pasarlo en familia, ya que oficialmente es considerado el día de los enamorados y normalmente las parejas la aprovechan para realizar encuentros románticos. Es el 1ro de enero en que los niños reciben los regalos y los nipones aprovechan el mes de diciembre para saldar cuentas, limpiar la casa y comprar ropa nueva y así augurar un próspero nuevo año. El 31 de diciembre se reúne toda la familia para cenar juntos su tradicional taza de fideos y a medianoche con el repicar de las campanas se trasladan al templo sintoísta más cercano.
Navidad en China

China
Tampoco es una nación cristiana (solo el 1% de la población lo es) pero la occidentalización y el mercantilismo (igual que en Japón) ha dado a conocer a la Navidad. En las ciudades más cosmopolitas como Pekín, Shanghai y Hong Kong es común ver las calles adornadas  e iluminadas con alegorías navideñas, pero no es usual que las personas tengan en sus casas árboles de Navidad ni que celebren la Nochebuena. En las grandes ciudades, una versión local de Santa Claus llamada Shendan Laoren está presente en plazas comerciales y lugares públicos entregando regalos y presentes a los niños.  Es necesario mencionar que algunos sectores de la sociedad china levantan su voz en contra de la Navidad porque la que consideran una peligrosa transculturización de los valores culturales chinos.
Navidad en los parques de Sudáfrica

África
Aunque no mayoritaria, en África hay una importante presencia cristiana. La Navidad tiene un significado allá estrictamente religioso y se celebra principalmente en las iglesias. De hecho, los regalos se reparten entre los feligreses y la gente sale a las calles a celebrar con música y bailes y para la noche todos han retornado a sus casas. En Sudáfrica, que está en pleno verano, celebran la cena de Navidad al aire libre en parques. La comida tradicional normalmente está compuesta de arroz, carne vacuna, galletas y otros platos. El Día de Navidad las personas normalmente visten sus mejores ajuares.
Cristianos detenidos en Arabia Saudita por celebrar la Navidad

La Navidad en los países musulmanes
Aunque, como hemos comentado desde el principio, la Navidad es una festividad meramente cristiana, en muchos países islámicos es tolerada y hasta celebrada (aunque no litúrgicamente) por ellos. Y es que, según el Corán, Jesús fue uno de los 5 grandes profetas de Dios. Incluso, el libro sagrado de los musulmanes reconoce que María engendró a Jesús siendo virgen por obra del Espíritu Santo aunque obviamente no le reconocen como hijo de Dios. Es por ello que muchos musulmanes respetan la celebración de la natividad de Jesús, igual que a los demás profetas, fechas que aprovechan para compartir una comida y leer el Corán. Hay que destacar también que algunos países musulmanes han prohibido formalmente la celebración de la Navidad como es el caso de Brunei, Arabia Saudita, Somalia y Tayikistán.
Celebración del Rohatsu por los budistas

La Navidad y el budismo
Los budistas celebran a su forma la Navidad, aunque parezca contradictorio. Lo que pasa es que consideran a Jesús como un iluminado que predicaba la paz, lo cual es muy coincidente con las prédicas de Buda. Coincidente con la Navidad lo que sí celebran en diciembre es el Rohatsu, o Día de la Iluminación de Buda. También se conmemora iluminando árboles, dando regalos a familiares y amigos, y convidando platillos especiales.

Independientemente de la promoción mercantilista y comercial, la época de la Navidad promueve la unión, la paz y la solidaridad, en la que las luces y los villancicos logran crear ese ambiente mágico que llena de esperanza y alegría a las personas. Sin importar a cuál Dios te inclines, esos valores siempre debieran acompañar a las acciones de los seres humanos. Ojalá siempre fuera Navidad, y actuáramos como si así fuera, todo el año.