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jueves, 16 de enero de 2020

Espadas más famosas de la historia



La espada es una de las armas más antiguas utilizadas por los seres humanos. Hicieron su aparición en la Edad de Bronce (1700 aC al 800 aC), principalmente en el Mediterráneo, Mar Negro y Mesopotamia. Primero de cobre, bronce y hierro, hasta que finalmente se fabricaron de acero templado. Surgieron del alargamiento de las primeras dagas y se fue extendiendo su uso hasta convertirse en el arma simbólica del guerrero.
Partes en que se compone una espada

En el sentido estricto una espada consta de una hoja recta con doble filo utilizada para cortar y rasgar, aunque el uso de esta arma con esas especificaciones ha sido más extendido en Occidente. En Oriente se utilizaba más frecuentemente una parecida pero de forma curva y con un solo filo (también llamada sable), con el tiempo el término espada se usa indistintamente para ambos tipos.

Su denominación viene del griego spathe y, como veremos, fue adoptando formas variadas según la cultura o civilización correspondiente, aunque otras fueron diseños exclusivos para reyes o grandes guerreros que terminaron siendo tan famosas como los personajes que la empuñaron, incluso llegando a adquirir un nombre propio.

Clases de espadas
Independientemente de que sean de uno o doble filo, según su forma y uso, las espadas se han clasificado en varios tipos. Aquí algunas de las categorías más conocidas:
Alfanje

  • Alfanje: Es más bien un sable (hoja curva y un solo filo), predominante durante la Edad Media en la Península Ibérica y parte del Mediterraneo. De origen árabe.
Bracamarte

  • Bracamarte: Empleada en la Edad Media, de un solo filo y curvada en la punta. Utilizada principalmente en los reinados de Castilla y León en España.
Claymore escocesa 

  • Claymore: Espada de origen escocés que se caracterizaba por tener doble puño, recta y de doble filo que precisaba su uso con las dos manos. Utilizada a finales de la Edad Media por los escoceses contra el invasor inglés.
Espada ropera

  • Espada ropera, estoque o tizona: Espada recta, larga y puntiaguda que predominó en el Renacimiento de España, constaba de una guarnición para proteger la mano que la empuñaba. Muy utilizada en los duelos de esa época.
Espadín


  • Espadín: Es una espada dura, larga y ligera, de origen francés. No podía cortar, pero excelente para esquivar golpes y dar estocadas. Es una de las espadas utilizadas en la esgrima[1].
Falcata ibérica

  • Falcata: Espada de filo curvado que era utilizada por los habitantes de Hispania antes de su conquista por los romanos.
Florete

  • Florete: Es una de las tres armas utilizadas en esgrima, larga y flexible. Desciende del espadín.
Gladius romana

  • Gladius: Nombre utilizado para las espadas utilizadas por las legiones romanas desde el siglo III aC hasta el siglo II dC. Era corta, recta y ancha de doble filo. De ella se derivó el término gladiador, ya que eran las espadas que utilizaban en sus combates en los coliseos.
Jian originario de China

  • Jian: Arma de origen chino que era moderadamente larga, de doble filo y sin cruz. Viene siendo utilizada desde hace 3 mil años.
Khopesh egipcio

  • Khopesh: Espada de origen egipcio con forma de hoz que tiene su filo en la parte convexa.
Montante, espada a dos manos


  • Montante: Espada ancha de uso a dos manos de origen español, utilizada a partir del siglo XIV. Con el tiempo también se le denominó mandoble y espadón.
Ninjato japonés

  • Ninjato o ninjaken: Era el sable relativamente corto utilizado por los ninjas en Japón.
Espada bastarda

  • Espada bastarda o espada de mano y media: Nombre genérico para espadas de hoja larga y recta que se popularizaron en Europa entre el siglo XIII y XVI, las cuales podían utilizarse tanto con una mano como con dos manos.
Longsword o Espada Larga


  • Espada larga o longsword: Espada europea de hoja larga y doble filo, que solo podía blandirse a dos manos. Se utilizó principalmente entre el siglo XIV y XVI.
Sica traciana

  • Sica: Espada de origen traciano de forma curva y con filo solamente en el borde interno.
Spatha romana

  • Spatha: Era la espada utilizada por el ejército romano y era la evolución de la gladius pero con mayor longitud para su uso por la caballería. Utilizada desde el siglo I dC hasta mucho después de la caída el Imperio Romano en el siglo IV dC.
Cimitarra

  • Cimitarra: Sable de un solo filo con hoja curva larga originaria de Oriente Medio.
Dao, espada de origen chino

  • Dao: Sable corvo de origen chino de un solo filo.
Flissa del norte de África

  • Flissa: Es un sable recto de un solo filo hasta su último tercio donde el filo es doble, utilizada en el norte de África por los bereberes desde el siglo XVI hasta el siglo XIX.
Katana japonesa

  • Katana: Sable japonés de filo único, largo y curvado, utilizado principalmente por los samuráis.
Shamsir persa

  • Shamsir: Sable persa de un solo filo y curvo con una pequeña cruz protegiendo la empuñadura.
Talwar hindú

  • Talwar: Sable nativo de la India que se caracterizaba por ser largo, curvo y de un solo filo con cortos gavilanes, puño aplanado y con aro guardamano.
Yatagán turco


  • Yatagán: Espada curva de origen turco, fina y curva que podía utilizarse tanto para corte como para punzar.
Pero hay espadas específicas que dado el guerrero o personaje histórico que las blandió, han pasado a ser tan o más famosas que sus propios dueños. Incluso, algunas de ellas pertenecieron a personajes ficticios basados en leyendas u obras literarias que les dieron renombre, llegando algunas de ellas a tener un significado simbólico o místico.

Espadas más famosas de la historia
A través del devenir histórico hubo espadas que llegaron a ser tan conocidas que incluso tuvieron nombre propio y la confección de sus réplicas es todo un negocio dada la gran demanda por parte de coleccionistas. Esto es así porque ellas han sido parte importante de grandes hazañas realizadas por los personajes que la empuñaron. Estas son las más conocidas:
Modelo comercial de la Excálibur, la archifamosa espada del legendario Rey Arturo

  • Excálibur: Sin lugar a dudas es una de las espadas más conocidas. Está asociada a la leyenda del Rey Arturo y a la cual se le asociaban una serie de poderes mágicos según el mito.
Réplica de la venerada espada Zulfiqar, sagrada para los musulmanes

  • Zulfiqar: Espada del Imán Ali, primo y yerno de Mahoma, considerado uno de los primeros califas musulmanes y específicamente por los chiitas como el único heredero legítimo del profeta. Se destacó junto a su espada en numerosas batallas defendiendo la fe islámica.
Espada Enjoyada del Ofrecimiento

  • Espada Enjoyada del Ofrecimiento: Utilizada para la coronación del rey Jorge IV de Inglaterra, es la espada utilizada desde entonces para la entronización de todos los monarcas ingleses.
Espada de Siete Ramas

  • Espada de las Siete Ramas: Es la utilizada en las ceremonias de entronización del emperador de Japón y está resguardada en el santuario sintoísta Isonokami.
Espada de la Serpiente del Rey Ashoka

  • Espada de la Serpiente: Era la utilizada por el gran rey Ashoka, que dirigió el Imperio Maurya en la India entre 273 aC hasta 232 aC.
Espada con la que Boabdil se rindió ante los Reyes Católicos

  • Espada de Boabdil: Era la correspondiente al último rey de Granada, Muhammad XI, conocido como Boabdil.
Tizona, la espada del Cid Campeador

  • Tizona: La más conocida de las espadas de Ruy Díaz de Vivar, El Cid Campeador, el líder militar que combatió a los musulmanes en la Península Ibérica en el siglo XI. Había otra espada del Cid que también cobró fama, llamada “Colada”.
Espada de William Wallace, el héroe escocés

  • Espada de William Wallace: El más importante líder de la resistencia escocesa contra los ingleses entre los siglos XIII y XIV. Sus batallas fueron legendarias.
Espada de Carlos V

  • Espada de Carlos I de España y V de Alemania: Considerado el emperador que mayor territorio rigió en la historia, su espada es muy conocida y admirada. De todas las espadas que tuvo, su mandoble fue la más famosa y replicada.
Espada de Tomoyuki Yamashita

  • Espada de Tomoyuki Yamashita: Fue un general del ejército imperial japonés que ganó notoriedad en la Segunda Guerra Mundial en la conquista de Malasia y Singapur. Conocido como el “Tigre de Malasia”.
Sable de San Martín

  • Sable de San Martín: Uno de los principales emancipadores de América del Sur contra el colonialismo español. Su espada es venerada en Argentina y su réplica es utilizada por el Regimiento de Granaderos a Caballo.
Joyosa, la espada de Carlomagno

  • Joyosa: Es la espada que utilizaba Carlomagno, quien gobernó en el siglo VIII dC y fue uno de los más grandes gobernantes de la historia.


Espada del Perú, fraguada en honor del Libertador Simón Bolivar

  • Espada del Perú: Fabricada en Lima en 1825, fue regalada al Libertador Simón Bolívar en conmemoración por de sus victorias en Ayacucho y Junín, que consolidaron la independencia del país y el continente.
La espada Lobera del rey Fernando III el Santo

  • Lobera: Espada del rey Fernando III el Santo, que se ha vuelto en un símbolo de su reconquista de Sevilla.
La espada de Atila, rey de los hunos, fue legendaria. Hoy es un mito

  • Espada de Atila: Su origen es legendario y proviene de una cita del historiador romano Jordanes, quien refiere que un pastor encontró la espada y se la regaló a Atila el Huno, quien lo interpretó como un regalo del “Dios de la guerra” y se dice que desde entonces cobró fuerza su reputación de “el azote de Dios”.
Réplica de la espada Durandal de Roldán

  • Durandal o Durandarte: Fue la espada del paladín de Carlomagno, Roldan, quien comandó al ejército de los francos. Alrededor de su espada se tejieron múltiples leyendas.
Representación de Crocea Mors, la espada de Julio César

  • Crocea Mors: Nombre dado a la legendaria espada de Julio César, utilizada por éste en la campaña de Britania.
Sable de Napoleón

  • Sable de Napoleón: Perteneció al gran emperador francés y fue declarado “monumento histórico” de Francia.
Representación artística de la leyenda nórdica de Tyrfing, la "Espada Maldita"

  • Tyrfing: Llamada también “La Espada Maldita”, es una espada de la mitología nórdica que traía una maldición a quien la portara.
Cortana, la Espada de la Misericordia

  • Espada de la Misericordia o Cortana: Es una espada ceremonial utilizada en la coronación de reyes británicos. Tiene un origen legendario ya que supuestamente era la espada de Tristán, el héroe artúrico. Se caracteriza por tener su extremo romo, es decir, sin punta.
La katana Honjo Masamune pudo ser parecida a la de la foto


  • Honjo Masamune: Katana que representa el shogunato del período Edo en los siglos XIII y XIV, fabricada por el famoso herrero del mismo nombre. Se perdió durante la 2da Guerra Mundial y todavía hoy el gobierno japonés la tiene como un “tesoro nacional perdido” y que cuenta bajo llave con el único mecanismo existente para comprobar su autenticidad.

Con el transcurrir del tiempo, las espadas quedaron como símbolo de poder, valentía y aplicación de la ley. A pesar de que ya no se utiliza en términos prácticos en las batallas modernas, en los uniformes militares de gala y actividades ceremoniales aún son utilizadas. Junto a la balanza, significa la aplicación estricta y equitativa de la justicia.

Es por eso que su significado y simbolismo trascenderán los eones, ya que por miles de años representaron y defendieron causas que marcaron el curso de la historia.





[1] Deporte olímpico de combate en el que dos contrincantes deben intentar tocarse con sus respectivas armas, debidamente protegidos. Este deporte está inspirado en los antiguos duelos con espadas e hizo su primera aparición olímpica en las Olimpiadas de 1896 en Atenas.







viernes, 10 de enero de 2020

Iniciar una guerra contra Irán: ¿Estados Unidos tomaría una decisión acertada o desatinada?



El pasado 3 de enero del 2020 el mundo despertó con la noticia del asesinato de uno de los militares más influyentes del ejército de la República Islámica de Irán, Qassem Soleimani, con un ataque de misiles lanzados por drones contra el convoy en el que se desplazaba a su salida del Aeropuerto Internacional de Bagdad, Irak.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tal y como nos tiene acostumbrados, en su propia cuenta twitteó confirmando su responsabilidad en ordenar dicho ataque. El argumento esgrimido fue que tomó la decisión para “evitar una guerra”. Sin embargo, todo parece indicar que las consecuencias de ese acto podrían provocar exactamente lo contrario.

Razones del ataque
Soleimani era el comandante de la fuerza élite de la Guardia Revolucionaria Islámica, llamada Fuerza Quds, quien había ganado notoriedad por su participación activa en la expansión de la influencia política y militar que regionalmente Irán estaba teniendo en el Medio Oriente, estaba etiquetado por Estados Unidos como un “terrorista”.  Días atrás se habían realizado violentas protestas frente a la Embajada de USA en Bagdad y Soleimani era sindicado como mente maestra que estaba coordinando las acciones de las milicias chiitas en Irak (incluso el ataque a una refinería saudí en las semanas previas).
Qassem Soleimani

Pero mientras el general asesinado era considerado terrorista por Estados Unidos, en Medio Oriente había consolidado la imagen de un gran estratega gracias a varios logros relevantes. Entre ellos se cuentan la unificación de los chiitas en Irak (al punto que actualmente esa corriente está al frente del gobierno de ese país, donde representan a la mayoría de la población), haber derrotado al Estado Islámico (ISIS) tanto en Irak como en Siria a través de las milicias pro-iraníes y haber tenido una participación destacada en la Guerra Iran-Irak durante la década de los 80s.

Otros arguyen que para decidirse por el ataque hubo la influencia de otras razones. El presidente Trump enfrenta en este período pre-electoral un juicio político en el Congreso y el iniciar una acción bélica a gran escala en el exterior podría darle un respiro, ya que tradicionalmente la clase política norteamericana respalda a su presidente cuando está atravesando una guerra. Y es más de un medio que ha empezado a hacer inferencias al respecto[1].

Derrocamiento de regímenes adversos y “asesinatos selectivos”, ¿han sido efectivos?
En 2003 se inició la invasión a Irak para derrocar el régimen de Saddam Hussein. La excusa era la vinculación del mismo con grupos terroristas y que supuestamente estaba construyendo armas de destrucción masiva que ponían en peligro a la Comunidad Internacional. Se esgrimía que su sustitución permitiría desarrollar la democracia y contribuir a construir la anhelada paz en esa región. En apenas 3 semanas ya las tropas estadounidenses ocupaban Bagdad y la dictadura colapsaba.  Ocho meses después Saddam fue capturado en su escondite, enjuiciado por crímenes de lesa humanidad y ahorcado en público.

Sin embargo, no fue hasta 8 años después que se le pudo dar fin oficial a la ocupación ante la inestabilidad política que reinó en Irak después del derrocamiento del dictador. El balance al final fue un país ingobernable, milicias rivales enfrentadas, surgimiento del ISIS (una de las organizaciones terroristas más salvajes que se recuerde) y, para colmo, nunca se encontraron evidencias de las armas de destrucción masiva ni de la vinculación del antiguo régimen con los grupos terroristas.

Al margen de la discutida legalidad de esas acciones a la luz del Derecho Internacional, los “asesinatos selectivos” de Estados Unidos fueron otra práctica frecuente contra el terrorismo posterior a la Guerra de Irak, aunque su principal precedente fue el bombardeo al palacio de líder libio Muamar el Gadafi en 1987 por parte de Ronald Reagan. Importantes líderes terroristas como Osama Bin Laden, Abu Musab al Zarqaui y Anwar al-Aulaqi, todos de Al Qaeda, fueron eliminados mediante estos ataques focalizados. De hecho, se puede decir que la pérdida de fuerza e incidencia de Al Qaeda en los últimos años se ha debido al desmonte de su estructura jerárquica.

Claro, esta estrategia puede ser efectiva contra organizaciones furtivas que trabajan en las sombras y sobre la base de “células” que son coordinadas de forma remota. Una vez sea identificado el paradero del actual #1 de Al Qaeda, Aymán az Zawahirí, su eliminación podría ser el tiro de gracia a la aparentemente moribunda organización.

Sin embargo, combatir al ISIS es algo diferente. Ellos no actúan tan en las sombras, ya que conquistan territorios y los “gobiernan” bajo su régimen fundamentalista de terror. Al igual que el Talibán en Afganistán, estos grupos territoriales (que se constituyen por sí mismos en una especie de estado con sus propias instituciones), deben ser vencidos en el terreno. En ambos casos, después de “gobernar” grandes extensiones de territorio, después de ser combatidos en el terreno por fuerzas regulares han sido puestos en desbandada. Tal fue el caso del Talibán que desde 1996 hasta el 2001 gobernó los destinos de Afganistán hasta que una coalición liderada por Estados Unidos los desalojó del poder y hasta el sol de hoy se han dedicado a la guerra de guerrillas en las montañas. El ISIS, que inició la expansión de su califato en 2014 sobre distintas provincias iraquíes y sirias, gracias a la integración de varios frentes en su contra fueron expulsados del control de dichos territorios.

Enclave dominado por el Estado Islámico (ISIS)

Aunque Estados Unidos participó en el bombardeo de posiciones del ISIS (incluso se adjudicaron la eliminación de su líder Abu Bakr al-Baghdadi en 2019), su rol ha sido fuertemente cuestionado, ya que han surgido evidencias de proveer financiamiento y equipamiento (como en su momento también se le acusó con Al Qaeda), al tiempo de que por momentos parecía más interesado en debilitar las fuerzas del ejército de Siria que las del ISIS, en su afán por derrocar a Bashar al-Ásad. Todo luce que la participación de Rusia, Turquía, Irak, Siria, Irán y hasta la propia Jordania ha sido más determinante que Estados Unidos en desalojar al ISIS.

Todos estos enfrentamientos han tenido su casus belli[2]. En el caso de Al Qaeda y el Talibán, el ataque a las Torres Gemelas en NY y al Pentágono en Washington en septiembre 2001, acto terrorista reivindicado por Al Qaeda cuyos líderes operaban en territorio afgano con protección del gobierno del Talibán, desencadenó el inicio de la Guerra contra el Terrorismo[3] por parte de Estados Unidos. 

En el caso de la Guerra en Irak, la causa de esa declaración de guerra fue por la denuncia del presidente George W. Bush de que el dictador iraquí Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva y que con ellas amenazaba a Occidente[4] (aunque debe resaltarse que nunca la ONU llegó a autorizar dicha invasión[5]). En el caso del ISIS, la propia ONU la declaró en 2015 “una amenaza sin precedentes a la paz y seguridad mundiales”, por lo que autorizó enfrentarla militarmente[6].

Por todo lo dicho, es evidente que para la caída del Talibán y el ISIS, aunque algunos de sus líderes fueron víctimas de asesinatos selectivos, ha sido más determinante la guerra frontal sobre el territorio para anular su amenaza.

Por tanto, dado que la República Islámica de Irán es un Estado soberano, mucho más poderoso en recursos, personal militar y relaciones internacionales, que el ISIS, Al Qaeda, el Talibán y el régimen de Saddam Hussein (Irak) juntos, ¿por qué iniciar contra ellos asesinatos selectivos cuando no existía un conflicto bélico declarado previamente?

República Islámica de Irán, algunos datos fácticos
Desde el punto de vista de la geografía económica, Irán es el segundo país más grande en superficie del Oriente Medio con 1,648,195 kms cuadrados (el de mayor tamaño es Arabia Saudita) y el 1ro en población con 83,375,000 personas (De considerar a Egipto como parte de Oriente Medio entonces pasaría al 2do lugar). Es la tercera economía de la región con un PIB PPA de US$1,540 billones (por detrás de Turquía y Arabia Saudita).

Otro aspecto importante a destacar es que Irán es el 5to productor mundial de petróleo (2do del Medio Oriente después de Arabia Saudita). Es también el líder en su región en producción de cemento (4to del mundo) y de acero (14vo a nivel mundial). Un dato curioso es que Irán es el mayor productor mundial de caviar, pistachos y azafrán.

En el campo militar, según refiere Global Fire Power (GFP)[7], la República Islámica de Irán está lejos de ser una superpotencia. Se encuentra en el lugar 14 del ranking mundial. En resumen, su ejército tiene las siguientes características:


En total cuenta con unos 548,000 efectivos (que lo colocan en un 8vo puesto a nivel mundial), y según la misma fuente, es la 3ra potencia militar del Medio Oriente, detrás de Turquía y Egipto (en 2do lugar sin Egipto). Su fuerza naval es considerada la 4ta del mundo, solo detrás de Corea del Norte, China y Estados Unidos, con un total de 398 unidades navales de combate, de los cuales 21 son submarinos.

Su fuerza aérea es limitada (posicionada en el lugar 24 globalmente, y regionalmente está por debajo de Egipto, Turquía, Arabia Saudita, Israel y Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, su gran fortaleza son los misiles. En cuanto a unidades de lanzamiento de cohetes, según GFP cuenta con más de 1900, siendo la 4ta fuerza a nivel global, incluso por encima de Estados Unidos en este renglón, que se encuentra en 6ta posición). En artillería autopropulsada (como los tanques de guerra y otros), está en el lugar 11vo con 570 unidades, por debajo incluso de Turquía, Egipto, Arabia Saudita e Israel. En cuanto a su capacidad de realizar ataques con drones, ninguna fuente ofrece estadísticas claras, pero muchos ataques que realizó en años recientes contra el Estado Islámico y el bombardeo a la principal refinería saudí en septiembre pasado fueron hechos con drones.

Por supuesto, frente a frente Irán es, por mucho, inferior militarmente a Estados Unidos. Sin embargo, su capacidad de iniciar y prolongar una guerra asimétrica es digna de ponderación. Está más que comprobada su habilidad para desarrollar la guerra a través de fuerzas “proxy” en forma de milicias e insurgentes leales en diversos países de la región. Tal es el caso de Irak, Líbano, Palestina, Siria, Yemén, entre otros. En otras palabras, y sin que medie la intromisión en el conflicto de una tercera nación, una guerra abierta entre Estados Unidos e Irán con toda seguridad les abriría a los norteamericanos varios frentes, tomando en cuenta que tienen 17 bases militares solamente en Medio Oriente (sin Turquía), muy cercanas a áreas de influencia de milicias pro iraníes (como Irak, Yemen, Siria, etc.).

Fuente externa

¿Por qué ahora el ataque?
Como veremos en esta cronología consolidada de las fuentes Deutsche Welle (DW) y BBC[8], los problemas entre Estados Unidos e Irán vienen desde el mismo triunfo de la Revolución Islámica de 1979. Ese mismo año una muchedumbre irrumpió en la Embajada de Estados Unidos en Bagdad y tomó como rehenes a 63 funcionarios. Al año siguiente, rompen relaciones diplomáticas y el vecino Irak (gobernado por Saddam Hussein) invade suroeste iraní desencadenando una confrontación entre ambos países que se prolongó hasta 1988.

Toma de Embajada de Estados Unidos en Teherán, 1979

Después de más de 1 año secuestrados, Irán libera a los rehenes de la embajada norteamericana a principios de 1981. Durante la guerra entre Irán e Irak, el ejército iraní atacó varios petroleros norteamericanos y en 1988 un avión iraní fue derribado por un buque de guerra de Estados Unidos matando a sus 290 ocupantes.

Cuando ocurrió el ataque de Al Qaeda a las torres gemelas en 2001, Estados Unidos incluyó a Irán como parte del “Eje del Mal”. En 2002, con ayuda de Rusia, Irán empieza a construir su primer reactor nuclear. En 2003 George W. Bush ordenó la invasión a Irak mientras que anunciaba su sospecha de que Irán estaba desarrollando armas nucleares. En 2005 la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) informa que Irán está violando el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. En 2006 Irán anuncia oficialmente que estaba enriqueciendo uranio para su programa nuclear y Bush amenazó con utilizar armas nucleares “tácticas” contra Irán.

En 2008 gana las elecciones Barak Obama en Estados Unidos, quien ofrece a Irán un “nuevo comienzo” para mejorar las relaciones. Al año siguiente, Obama reconoce el derecho de Irán de tener su programa nuclear siempre y cuando sea para fines pacíficos.

En 2013 asume el poder en Irán Hasan Rohani quien se propone negociar el levantamiento de las sanciones económicas contra su país. En 2015 firma en Viena un acuerdo nuclear que pone fin al embargo. Con la llegada de Donald Trump al poder en 2016, los Estados Unidos empieza a plantear la cancelación del acuerdo. En 2018 la OIEA confirma que Irán cumple a cabalidad el acuerdo firmado 3 años antes. A pesar de ello, Estados Unidos se sale del acuerdo y amenaza con sanciones a los países europeos que compran crudo iraní. Poco después reanuda el embargo comercial contra Irán y nuevamente se elevan las tensiones.

En abril de 2019, por primera vez en su historia, Estados Unidos declara a una organización estatal extranjera, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, como “terrorista”, y Teherán responde declarando a Estados Unidos “patrocinador estatal del terrorismo”. Ese mismo año, en mayo y junio, ocurren varios incidentes con petroleros en el Golfo Pérsico, tras los cuales Estados Unidos acusa a Irán de ser los responsables. Poco después, todavía en junio, Irán derriba un dron estadounidense. El mes siguiente, la Armada Británica detiene un petrolero iraní en Gibraltar e Irán anuncia que ya no respetará el tope de enriquecimiento de uranio establecido en el acuerdo de 2015. Días después, la armada iraní confisca un petrolero británico.

Refinería saudí de Abqaiq atacada por milicianos pro-iraníes

En septiembre 2019 fue bombardeada por drones la refinería más grande de Arabia Saudita (y del mundo) en la ciudad de Abqaiq. El ataque fue reivindicado por rebeldes yemenitas financiados por Irán. En los meses subsiguientes presidentes de varios países intentaron mediar en la crisis, mientras que el máximo líder de Irán, el ayatola Alí Jameini, se oponía a nuevas negociaciones con Estados Unidos. El 27 de diciembre fue atacada en Irak la base militar estadounidense localizada en Kirkuk, ocasionando la muerte a un contratista norteamericano e hiriendo a cuatro. En esa ocasión fue acusado el Movimiento de Resistencia Islámica de Irak o Kataeb Hezbolá (financiados por Irán), quienes fueron entonces bombardeados en su centro de operaciones por aviones de Estados Unidos dos días después, ocasionando la muerte a 25 milicianos.

Es en ese contexto que el 3 de enero de 2020, mediante un ataque realizado mediante drones, el presidente Trump autorizó eliminar a Qassem Soleimani en momentos en que salía del Aeropuerto Internacional de Bagdad, acción que fue respondida por Irán el día 8 con el lanzamiento de varias docenas de misiles teledirigidos hacia dos bases militares norteamericanas localizadas en Irak, principalmente a la localizada en Al Asad. Fue un ataque sin víctimas, pero las fotografías satelitales reflejan que fue quirúrgicamente dirigido aparentemente con ese mismo propósito. Para complicar aún más las cosas, Irán admitió que erróneamente uno de los misiles lanzados ese día alcanzaron un avión comercial ucraniano que despegaba de Teherán y que le costó la vida a 176 personas.

Secuencia fotográfica publicada por BBC que muestra los daños a la base norteamericana de Al Asad, Irak

Como refleja la anterior cronología, las relaciones entre Estados Unidos e Irán en los últimos 40 años han sido bastante conflictivas, con escaramuzas que han perjudicado vidas y bienes de ambas partes, pero en ningún momento han llegado a la confrontación directa. Sin embargo, sin importar los argumentos utilizados, el asesinar a un alto funcionario (en este caso, comandante militar) de un estado soberano es en sí mismo una declaración de guerra. Eso obliga a una pregunta obvia, ¿por qué ahora?

John Chipman, director general del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IIES por sus siglas en inglés), con sede en Londres, publicó en noviembre 2019 un análisis[9] que podría ser la clave para responder esa pregunta. En su artículo explica cómo Irán estaba ganando la guerra por la conquista del Oriente Medio y la pobre respuesta de Occidente para evitarlo. Resalta que Teherán ha desarrollado una capacidad nunca antes vista de conducir la guerra a través de terceros o “proxies”, incrementando de forma sostenida su influencia en la región para mantener las hostilidades al máximo nivel reduciendo las probabilidades de recibir represalias de manera directa. Lo han logrado en Siria, Irak y Yemén, estados frágiles, sin importar si son de mayoría chiita o suní.

Los Estados Unidos identificaron a la Fuerza Quds como el factor clave para esa articulación en el extranjero y a Qasem Suleimani como su ideólogo. Por tanto, se deduce que la estrategia norteamericana consiste en “desarticular” a esa fuerza a través de la eliminación de sus comandantes militares.

La duda que queda en el aire es si esta jugada ha sido realmente bien planificada o si, por el contrario, es un exabrupto que podría ser contraproducente. Si esta baja militar no produce ninguna interrupción en los mecanismos de influencia que Irán tiene en la región, si se produce una escalada en la confrontación militar que unifique en contra de Estados Unidos a las naciones islámicas (especialmente las de mayoría chiita) o si las milicias iraquíes (cuyo comandante general también fue asesinado en el mismo atentado) intensifican la presión y guerra de guerrillas para producir el desalojo de las bases militares estadounidenses, cualquiera de estas condiciones que se cumplan, significarán una gran pérdida de influencia en la región para Washington.

Por lo pronto, el gobierno iraquí ya ha solicitado formalmente la retirada de las tropas de Estados Unidos y desmonte de sus 6 bases militares en dicho territorio y además Irán ha abandonado el acuerdo nuclear y reiniciado el enriquecimiento del uranio ahora sin límites (lo que le permitiría construir una bomba atómica en menos de 5 años). Con una Rusia y Turquía ahora coincidiendo en política exterior, luce bastante arriesgado para Donald Trump iniciar un conflicto abierto con una nación que, aunque es significativamente inferior en poderío militar, tiene un formidable inventario de misiles de corto y mediano alcance capaces de impactar a las 17 bases militares que tiene en la región.

Mientras tanto Trump luce muy optimista y seguro de su fortaleza y capacidad discrecional para actuar al margen del derecho internacional. Pero una lectura objetiva de los hechos y de cómo está la situación en la región antes y después del 3 de enero, sugieren en otra dirección.

Lo lamentable es que solo se frotan las manos los amantes de la guerra, mientras el resto del mundo, con su mirada triste y expectante, presencia y sufre los horrores de la misma.

www.reysonl.blogspot.com



[2] Expresión latina que significa “motivo de guerra” y se utiliza para indicar cuál es la causa o pretexto para iniciar un conflicto bélico
[7] Sitio web especializado en análisis de poderío militar: https://www.globalfirepower.com/
[9] https://www.iiss.org/blogs/analysis/2019/11/iran-influence-middle-east, artículo publicado originalmente en The Telegraph