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domingo, 20 de octubre de 2019

La Nueva Ruta de Seda y el nuevo rol hegemónico de la República Popular China



También conocida como Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative - BRI), la Nueva Ruta de Seda (NRS) es el proyecto político-económico con el que la República Popular China, bajo la dirección de su presidente Xi Xinping, pretende restaurar la antigua Ruta de Seda y crear una paralela por la vía marítima, para desarrollar el intercambio económico y cultural entre las naciones euroasiáticas y, en su versión más extendida, incluirá a África y Latinoamérica.

Pero primero hagamos un poco de historia y veamos qué fue la Ruta de Seda.

Ruta de Seda en la Antigüedad
Se les denominaba así a las rutas comerciales que desde el siglo I a.C. se extendía desde China hasta Mongolia, India, Persia, Arabia, Siria, Turquía, Europa y África. Las diversas rutas iniciaban desde la actual ciudad de Xi´an, pasando por Karakórum (Mongolia), Khunjerab y Taxila (Pakistán), Susa (Persia), Fergana (Tayikistán), Samarcanda (Ubekistán), Antioquía y Constantinopla (Turquía), Kazán (Rusia) hasta los reinos de España. También llegaba hasta Somalia y Etiopía en África oriental.
Ruta de la Seda en la Antigüedad

El término se le adjudica a Ferdinand Freiherr von Richthofen, geógrafo alemán que en 1877 la denominó así por el principal producto comercializado, la seda china, cuya producción era un real secreto industrial de la antigua China y muy apreciado en esos mercados. La sociedad romana era una gran aficionada a este producto, especialmente las mujeres de la aristocracia.

En esta ruta también eran intercambiados otros tipos de productos, tales como: piedras preciosas (diamantes, rubíes, jade, perlas), lino, ámbar, marfil, especias, porcelana, etc.

La seda llegó a ser tan popular en la clase alta romana, que incluso se convirtió en algún momento en símbolo de la decadencia de la sociedad, como refería Séneca el Joven: “Veo ropas de seda, materiales que no ocultan el cuerpo, ni siquiera la propia decencia, se puede llamar ropa?...”[1].

Se dice que ya en la época medieval dos monjes cristianos descubrieron cómo se producía la seda y que, mediante espías enviados a China para robar los huevos de los gusanos de seda, lograron producir seda en el Mediterráneo a partir del año 552 d.C. para el emperador bizantino Justiniano. A partir de entonces empezó a proliferar la producción de seda en Europa, aunque de menor calidad que la china.

No es hasta el siglo XIII que un europeo recorre la Ruta de Seda, Marco Polo, y gracias a sus relatos[2] se descubrieron los detalles y rica cultura de los pueblos que encontró a su paso hasta llegar a China, en aquella época bajo dominio del Imperio Mongol.
Marco Polo, el comerciante veneciano que recorrió la Ruta de la Seda, y su libro

La Ruta de Seda empezó a desaparecer con la caída de ese imperio, con el consecuente surgimiento de rebeliones y nuevas naciones, ya con la proliferación de la pólvora. El surgimiento de nuevas rutas marítimas, mucho más seguras y en menor tiempo, inicialmente protagonizadas por los portugueses, terminó de sellar la ruta terrestre.

La Nueva Ruta de Seda
La Nueva Ruta de Seda (NRS), anunciada por China en septiembre 2013, prevé la inversión de 1 trillón de dólares antes del 2030 donde impactará a 60[3] naciones del mundo, donde convive el 70% de la población mundial, el 75% de las reservas energéticas mundiales y generaría el 55% del PIB global.

Desde el año 2016 ha incorporado a numerosas naciones donde se han iniciado proyectos ambiciosos: Egipto (US$13,500 millones), Liga Árabe (US$55,000 millones), Irán (US$600.000 millones), entre otros.
Nueva Ruta de la Seda Fuente: BAE Negocios

La estrategia implicó la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB por sus siglas en inglés), entre otros mecanismos de financiamiento, para dotar de fondos a innumerables proyectos de infraestructura (carreteras, líneas de ferrocarril, puertos, etc.).

Según señala la OCDE[4], Conceptualmente el NRS pretende enfrentar la enorme brecha de infraestructuras que existe en el mundo, lo cual limita la expansión del comercio e intercambio económico y cultural. Por tal razón, la iniciativa incluye desarrollar en los países adscritos:

  • Mejorar infraestructuras de comunicación (carreteras, puertos, ferrocarriles, redes troncales de fibra óptica, etc.)
  • Desarrollar zonas de libre comercio
  • Habilitar mecanismos de financiamiento para obras de desarrollo
  • Desarrollar la explotación de recursos naturales, así como su procesamiento y conversión
  • Modernizar las redes de transporte: autovías, vías férreas, rutas marítimas, rutas aéreas y cadenas logísticas
  • Profundizar el intercambio cultura en el ámbito de educación, deportes, ciencia, tecnología, turismo, protección ambiental, salud y medicina tradicional china.

Los primeros 6 corredores económicos terrestres del NRS son:

  • Nuevo Puente Terrestre de Eurasia: Será una vía férrea que enlazará a Europa con Asia a través de Polonia, Bielorrusia, Rusia y Kazajistán
  • Corredor Económico China-Mongolia-Rusia: A través de enlaces ferroviarios y carreteras en la estepa, enlazará con el Puente Terrestre
  • Corredor Económico China-Asia Central-Asia Occidental: Enlazará a Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Irán y Turquía
  • Corredor Económico China-Península Indochina: Enlazando a Vietnam, Tailandia, Laos, Camboya, Myanmar y Malasia
  • Corredor Económico China-Pakistán: Este proyecto enlazará la ciudad de Kasgar, región sin acceso fluvial o mar y que disfruta de libre comercio, con el puerto marítimo de Gwadar en Pakistán
  • Corredor Económico China-Bangladesh-India-Myanmar: Que enlazará a estos países, aunque por temas de seguridad podría tomar un poco más de tiempo
Khorgos en Kazajistán, será el mayor puerto seco del mundo


Estrategia geopolítica de China
La NRS se articula perfectamente con la iniciativa Made in China 2025, lanzada en 2015, que aspira impulsar las capacidades de la industria china para pasar de ser la “factoría del mundo” (producción barata, baja calidad y mano de obra barata) a producir con alta calidad y alto valor agregado.

Obviamente, la NRS no tiene una motivación meramente económica. También implícitamente incluye un replanteo del Orden Mundial imperante en el que China intenta colocarse en el centro.
Multipuerto Doraleh, Djibouti en África Oriental

Busca estrechar los lazos de China con sus vecinos geográficos y potenciar su incidencia en el escenario económico y geopolítico global, desarrollando de paso la capacidad económica de sus asociados. Esto incluye potenciar el desarrollo tecnológico de estos países ante el avance de la 4ta Revolución Industrial y la importancia cada vez mayor que cobra la conectividad de banda ancha.

Muchos analistas occidentales han catalogado la NRS o BRI (Belt and Road Initiative) como el nuevo Plan Marshall[5] al estilo chino. Por supuesto, China ha aclarado que ambas iniciativas no se parecen dado que el Plan Marshall tenía unas condiciones muy diferentes, con un componente fortalecimiento de la infraestructura militar de los beneficiados (con miras a crear eventualmente la OTAN) que está ausente en la NRS.

Latinoamérica, China y la NRS
Desde 1960, América Latina ha empezado a reconocer a la República Popular China como única representante de la nación china, siendo Cuba la primera en hacerlo. Las últimas naciones latinoamericanas que han roto sus relaciones diplomáticas con Taiwán para establecerlas con la República Popular China fueron Panamá (2017), El Salvador y República Dominicana (2018).
Estas son las naciones que han firmado proyectos con China en el marco de la NRS o BRI:

  • Bolivia
  • Chile
  • Costa Rica
  • Cuba
  • República Dominicana
  • Ecuador
  • El Salvador
  • Panamá
  • Venezuela
  • Uruguay

Entre los proyectos latinoamericanos más destacables en el NRS están:
  • Ecuador: Reconstrucción del Aeropuerto Eloy Alfaro, con un aporte de US$20.7 millón de China, y varias autovías y puentes, lo cuales fueron afectados por un terremoto en 2016
  • Panamá: Línea de tren que conectará a Ciudad de Panamá con la ciudad de David a un costo inicial de US$5,500 millones
  • Perú: Línea férrea interoceánica entre Brasil-Perú y Bolivia con costo estimado de US$60 billones
  • Bolivia: Varias carreteras, una planta de acero y la explotación de las minas de litio son los principales proyectos que se llevarán a cabo con los chinos
  • Venezuela: Entre los principales proyectos en curso, están la planta termoeléctrica de La Cabrera y la planta energética El Vigía.
Ruta del  tren Ciudad de Panamá-David

Igualmente, en otras naciones latinoamericanas están en proceso de formulación varios proyectos relevantes que, en el marco del BRI, serán anunciados oportunamente.

Todo parece indicar que, tal y como se había previsto hace una década, un Nuevo Orden Mundial se está configurando. El Belt and Road Initiative es solo uno de los ejemplos del nuevo curso. El BRI o Nueva Ruta de Seda es una gran oportunidad para que los países en vías de desarrollo puedan avanzar y desarrollarse de manera inclusiva y sostenible, tal y como infiere la CEPAL[6].

El éxito de esta iniciativa se centra en que es, en esencia, una cooperación Sur-Sur, donde países en desarrollo cooperan entre sí[7], sin los sesgos que supone la cooperación condicionada entre países desarrollados y países en vías de desarrollo.

En el caso de nuestra región, el descuido de Estados Unidos a los países latinoamericanos está alentando su búsqueda de nuevos socios y mercados, lo cual se traduce en nuevas adhesiones al BRI, que brinda grandes oportunidades para cerrar brechas infraestructurales y expandir las exportaciones en el mediano plazo.

No es un tema ideológico, hace años que eso dejó de tener importancia. Es un tema de supervivencia económica en un mundo globalizado.





[1] Lucio Anneo Séneca, llamado Séneca el Joven, en su obra “Declamaciones”, Vol. I
[2] Marco Polo, “Los Viajes de Marco Polo”, publicado en 1300
[3] 60 naciones era el alcance original, actualmente son más de 100 países que se han adscrito.
[5] El Plan Marshall fue un plan económico impulsado en 1947 por Estados Unidos para reconstruir a Europa Occidental después de la 2da Guerra Mundial.
[7] Aunque la República Popular China es la 2da economía del planeta, según la mayoría de los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial, PNUD), China es un país en vías de desarrollo, tanto por su ingreso per cápita (US$9600 al 2018) como por su Índice de Desarrollo Humano (0.752 al 2017).

domingo, 8 de septiembre de 2019

Los rascacielos, símbolos de modernidad y desarrollo



Se le denomina rascacielos a los edificios muy altos. Técnicamente, según el Consejo de Edificios Altos y Hábitat Humano (CTBUH por sus siglas en inglés)[1], un edificio alto o rascacielos puede ser denominado así por el contexto (ser notablemente más alto que los edificios de su alrededor), por su proporción (la relación altura y área de piso), o por la tecnología utilizada para utilizada para transportar carga/personas o para resistir el viento/terremotos debido a su altura. En términos generales, la CTBUH denomina “alto” a cualquier edificio que sobrepase los 50 metros de altura.

El analizar la cantidad de rascacielos de un país o ciudad es particularmente relevante porque la construcción de edificios altos está asociada al desarrollo o modernidad, a la necesidad de lograr un máximo aprovechamiento del suelo en zonas residenciales o comerciales donde el valor del terreno es muy elevado y, en algunas ocasiones, a motivaciones publicitarias o mercadológicas para asociar estos edificios con marcas o empresas que quieren ganar prestigio con ello.

Lo que sí es inequívoco es que la tendencia a construir rascacielos, al concentrar cada vez mayor cantidad de personas en una reducida zona, impone la necesidad de mejorar los sistemas de transporte público así como las infraestructuras para suministro de agua, electricidad, comunicaciones y saneamiento, por lo que la gestión municipal de estas ciudades se ve constantemente desafiada.

En los informes que elabora la CTBUH también se incluyen aquellas torres de telecomunicaciones de gran altura, las cuales muchas veces cuentan con pisos habitables (oficinas, restaurantes y miradores).

Home Insurance Building, considerado el 1er rascacielos con solo 10 pisos en 1885 en Chicago

Historia de los rascacielos
El primer edificio considerado “rascacielos” o “skyscraper” fue el Home Insurance Building en la ciudad de Chicago, construido en 1885 y solamente constaba de 10 pisos. Ya en 1890 se inauguraba el World Building con 20 pisos en Nueva York y no es hasta 1899 que se construye el primer edificio con más de 100 metros de altura, el Park Row Building con 30 pisos en esa misma ciudad.

En Europa el primero fue el Witte Huis, construido en Rotterdam, Holanda en el 1898 y 43 metros. En Latinoamérica uno de los primeros edificios considerados “rascacielos” según los criterios modernos, fue el Edificio Kavanagh con 120 metros e inaugurado en 1936 en Buenos Aires.

Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo con 828 metros en Dubái

Hoy día se considera el Burj Khalifa en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, como el edificio más alto del mundo con 828 metros.

Nueva York es la ciudad del mundo con mayor cantidad de rascacielos

Ciudades con mayor cantidad de rascacielos
Estas son las 20 ciudades con mayor cantidad de rascacielos según The Skyscraper Center, base de datos administrada por la CTBUH:

No.
Ciudad
País
<100m
100m+
150m+
200m+
300m+
Torres
Total
1
Nueva York
Estados Unidos
688
860
280
79
10
2
1550
2
Hong Kong
China
279
643
355
66
6
0
922
3
Fortaleza
Brasil
588
0
0
0
0
0
588
4
Chicago
Estados Unidos
240
327
126
31
6
2
569
5
Toronto
Canadá
266
263
63
20
0
1
530
6
Dubái
Emiratos Árabes Unidos
150
314
190
80
22
1
465
7
Sídney
Australia
319
127
35
9
0
1
447
8
Shanghái
China
203
210
159
54
5
2
415
9
Yakarta
Indonesia
257
152
90
39
0
1
410
10
Tokio
Japón
73
327
153
26
0
2
402
11
Londres
Reino Unido
253
77
19
5
1
6
336
12
Sao Paulo
Brasil
203
93
13
0
0
0
296
13
Shenzhen
China
28
247
223
82
11
0
275
14
Nanning
China
138
127
51
25
3
0
265
15
Melbourne
Australia
122
133
44
14
0
4
259
16
Singapur
Singapur
87
147
89
33
0
1
235
17
Moscú
Rusia
49
173
43
15
5
3
225
18
Vancouver
Canadá
165
56
3
1
0
0
221
19
Ekaterimburgo
Rusia
206
12
3
1
0
0
218
20
Houston
Estados Unidos
110
100
38
15
2
1
211
Fuente: The Skyscraper Center, CTBUH

Como podemos observar, en cuanto a totalidad de edificios con más de 50 metros de altura, Nueva York le lleva la delantera de manera holgada al resto de las ciudades del mundo. De hecho, en el Top 20 encontramos a 3 ciudades de Estados Unidos (Nueva York, Chicago y Houston) y a 4 ciudades de China (Hong Kong, Shanghái, Shenzhen y Nanning). Llama la atención que Brasil aparece aquí con 2 ciudades (Sao Paulo y Fortaleza), una de las cuales no tiene edificios de más de 100 metros, pero que sus 588 edificaciones con más de 50 metros la colocan en este privilegiado ranking.

Hong Kong es la 2da ciudad con mayor número de rascacielos

Si el análisis lo hacemos en base a edificios de más de 100 metros y más de 150 metros, Nueva York mantiene ambos lideratos, con 860 y 355 estructuras respectivamente. Sin embargo, al hablar de edificaciones de más de 200 metros de altura, es Shenzhen la que se lleva el palmarés, con 82 edificios con esas dimensiones y si hablamos de megaestructuras con más de 300 metros de altura, entonces es Dubái que encabeza la lista con 22.

Como dato curioso, encontramos a Rotterdam (lugar 31 del ranking general) como la ciudad con mayor cantidad de torres de telecomunicaciones, con 12 en total.

Jeddah Tower será la edificación más alta del mundo cuando se termine su construcción

Actualmente en construcción están el Jeddah Tower en Arabia Saudita con 1000 metros de altura y 167 pisos; Torre M en Malasia con 700 metros y 145 pisos, entre otros.

El caso latinoamericano
Aunque Latinoamérica se incorporó tarde a la fiebre desarrollista urbana que trajo edificios altos a las grandes ciudades (a partir de la década de los 30s en el siglo pasado), es notable que 18 de 200 ciudades evaluadas por CTBUH pertenecen a esa región con 1792 edificaciones con más de 50 metros de altura.
Sin un solo edificio con más de 100m de alto, Fortaleza es la ciudad con mayor cantidad de edificios altos

Este es el posicionamiento de las ciudades latinoamericanas:

No.
Ciudad
País
<100m
100m+
150m+
200m+
300m+
Torres
Total
1
Fortaleza
Brasil
588





588
2
Sao Paulo
Brasil
203
93
13



296
3
Recife
Brasil
70
49




119
4
Ciudad México
México
44
72
21
4

1
117
5
Caracas
Venezuela
73
32
4
2


105
6
Ciudad Panamá
Panamá
15
69
52
23


84
7
Rosario
Argentina
66
6




72
8
Buenos Aires
Argentina

70
11
1


70
9
Rio de Janeiro
Brasil
35
30
3



65
10
Guainía
Brasil
21
36
1



57
11
Punta del Este
Uruguay
46





46
12
Balneario Camboriu
Brasil
18
20
8



38
13
Santo Domingo
Rep. Dominicana
19
11
2



30
14
Santiago
Chile
12
14
2
1
     1
0
26
15
Natal
Brasil
16
7




23
16
Curitiba
Brasil
10
12
2



22
17
Mar de Plata
Argentina
17
4




21
18
Joao Pessoa
Brasil
5
15
2



20
19
Belem
Brasil
13
6




19
Fuente: The Skyscraper Center, CTBUH

De 18 ciudades latinoamericanas presentes en la lista de 200 ciudades del mundo con más rascacielos, 10 pertenecen al Brasil, siendo Fortaleza la ciudad de la región con mayor cantidad de edificios altos, aunque con la salvedad de que ninguno sobrepasa los 100 metros de altura. Es seguida por Sao Paulo, con 296 edificios altos, de los cuales 93 tienen más de 100 metros, y de estos, 13 sobrepasan los 150 metros de altura.

Cuando establecemos de referencia una altura mínima de 100 metros, es Sao Paulo la más destacada con 93 edificios. Y cuando hablamos tanto de más de 150 metros como de 200 metros es Ciudad de Panamá que sobresale ampliamente con sus 52 y 23 edificaciones respectivamente.

De hecho, en base al mínimo de 150 metros de altura, solamente 12 ciudades latinoamericanas aparecen con estructuras de esas dimensiones: Sao Paulo, Ciudad México, Caracas, Ciudad de Panamá, Buenos Aires, Rio de Janeiro, Guainía, Balneario Camboriu, Santo Domingo, Santiago de Chile, Curitiba y Joao Pessoa. Si hablamos de más de 200 metros de altura, solo cinco ciudades cuentan con edificaciones de tal magnitud: Ciudad México, Caracas, Ciudad de Panamá, Buenos Aires y Santiago de Chile. Esta última ciudad tiene el mérito de tener el edificio más alto de Latinoamérica, la Torre Costanera, con 300 metros de altura y 64 pisos.

Torre Costanera, la estructura más alta de Latinoamérica

Según la misma fuente, algunos de los más importantes rascacielos actualmente en construcción en Latinoamérica son:
  • One Tower, Balneario Camboriu, Brasil,  280 metros y 70 pisos
  • SOHL, Monterrey, México, 268 metros y 62 pisos
  • Double Tree by Hilton, San José, Costa Rica, 140 metros y 38 pisos
  • Harbour Tower, Buenos Aires, Argentina, 192 metros y 53 pisos

 
Ciudad de Panamá, la urbe latinoamericana con mayor cantidad de edificios de más de 150m de altura
Definitivamente el paisaje urbano está cambiando. Las ciudades, mientras más crecen, más atraen migración e inversión, creando un ciclo que puede dar al traste con su propia sostenibilidad.

Estamos de acuerdo con que la construcción masiva de torres y edificios altos no necesariamente reflejan que haya una mejor distribución de la riqueza, pero indudablemente es un indicador de desarrollo y expansión económica. La clave está en planificar y fortalecer las infraestructuras de servicios, transporte y comunicaciones que, junto a una eficiente gestión medioambiental, deberán asegurar el bienestar de los habitantes de esos entornos altamente congestionados.

Nuestra región sigue avanzando y desarrollándose, cambiando dramáticamente el horizonte de sus ciudades. Sin embargo, además de levantar esas moles de concreto, vidrio y acero, la pregunta obligada es ¿Contamos con la gobernanza apropiada, nos estamos preparando para ello?






[1] Es una organización internacional que se especializa en el estudio de los edificios altos y el diseño urbano. Su sede se encuentra en Chicago, Estados Unidos y fue fundada en 1969.