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domingo, 13 de septiembre de 2020

Protección de datos personales: ¿La Era Digital nos hace vulnerables o siempre lo hemos sido?

 


Ante el avance arrollador de la tecnología, presente en prácticamente cada uno de los órdenes de nuestra vida, el tema de la protección de datos personales ha alcanzado un gran protagonismo.

Y no es para menos. Mientras más informatizada está la administración, industria, academia y ciudadanía, en fin, la sociedad en su conjunto, obviamente más susceptible somos todos sus componentes de ser afectados por un uso inadecuado de nuestra información.

Pero, ¿esa vulnerabilidad ocurre ahora en que vivimos en la “Era Digital” o desde hace mucho más tiempo hemos estado expuestos? De eso trataremos en este artículo.

Algunos conceptos generales

Primero definamos algunos conceptos basándonos en la Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo (OCDE)[1] y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)[2]:

  • Datos personales: Se refieren a aquellos registros que por sí mismos o vinculados a otros datos pueden revelar la identidad de una persona viva. Es el caso del nombre, cédula de identidad, teléfono, edad, dirección de domicilio o trabajo, centros educativos donde estudió, etc.
  • Datos personales sensibles: Son todos aquellos datos asociados a los anteriores cuya divulgación podría hacer que el individuo sufra algún tipo de discriminación o afectación de derechos, como raza, religión, ideología política, membresía gremial, salud física o mental, vida sexual, historial delictivo, etc.
  • Controlador de datos personales: Persona u organización que determina los propósitos y forma en que se procesan los datos personales.
  • Privacidad: Es el derecho de toda persona a estar libre de intrusiones o perturbaciones de la vida privada o en asuntos personales.
  • Confidencialidad: Se refiere a la propiedad de la información, por lo que se garantiza que el acceso a ésta solo será realizado por el personal autorizado para ello.
  • Consentimiento informado: Es cuando antes de solicitar el consentimiento al ciudadano se le informa cuáles datos le serán recolectados, quién tendrá acceso a ellos y cómo serán publicados.
  • Anonimización de los datos: Es el proceso de convertir los datos a un formato en el que no se pueda identificar a la persona a quien se refieren. Cuando los datos son anonimizados, el controlador de datos personales no tiene que pedir consentimiento de los individuos para compartir o publicar los datos que ha procesado.
  • Principios básicos en la protección de datos personales: Estos son los principios que ha definido la OCDE para facilitar la protección de la privacidad y de las libertades individuales:
    • Principio de limitación de la recolección de datos. Los datos deben ser recolectados por medios legales y, cuando aplique, con el conocimiento de la persona.
    • Principio de calidad de los datos. Los datos personales deben ser actualizados y  relevantes para el propósito de su uso.
    • Principio de especificación de propósito. Siempre debe ser especificado el propósito de la recolección de los datos personales y su uso se verá limitado al cumplimiento de ese propósito.
    • Principio de limitación de uso. No se deberá divulgar, poner a disposición de terceros, ni utilizar para fines diferentes a los originalmente declarados durante su recolección, a menos que se cuente con el consentimiento de la persona o que exista una imposición legal para fines de investigaciones, estadísticas o planificación social.
    • Principio de salvaguarda de la seguridad. Quien recolecte y almacene datos personales deberá garantizar la protección de dicha información contra pérdida, acceso no autorizado, destrucción, modificación o divulgación de los mismos.
    • Principio de transparencia. Deberá existir una política clara y específica sobre la protección de datos personales, contando con medios ágiles para que un ciudadano pueda comprobar cuáles datos suyos han sido recolectados y almacenados, su propósito y la identidad de la entidad que los ha recopilado.
    • Principio de participación individual. Todo individuo tiene derecho a que se le confirme si una entidad tiene datos sobre su persona, a que se le comuniquen cuáles datos han sido recolectados, a requerir una explicación en caso de denegación y a que sus datos sean eliminados o corregidos en caso de ser incorrectos o desactualizados.
    • Principio de responsabilidad. Sobre todo controlador de datos personales recae la responsabilidad del cumplimiento de los principios anteriores.

Estos principios son aplicables en el intercambio de información entre las naciones para promover el desarrollo económico y la cooperación, aunque, como plantea la OCDE[3], las únicas excepciones admisibles serían en el ámbito de la información crediticia, investigaciones criminales y banca, para de esa forma contribuir al combate del comercio ilícito, actividad criminal y lavado de dinero.

Protección de Datos Personales antes de la Era Digital

En la Grecia Clásica los derechos individuales estaban supeditados a los intereses de las Polis o ciudades. Es con los romanos que los individuos desarrollan el concepto de “derecho a la propiedad” y “dignidad”. De hecho, en el Derecho Romano se establecía el principio “Alterum non laedere”[4] o “no dañar al otro”, porque quien lesionaba a los demás, en lo físico o moral, lesionaba sus derechos y era sancionable.

Como refiere Juan Vicente Oltra de la Universidad Politécnica de Valencia[5], ya en la Edad Media teólogos de la estatura de San Agustín y Santo Tomás de Aquino hablaban de que los hombres eran “portadores de valores” y de que la intimidad era un “bien sagrado”, y no es hasta la Edad Moderna que el concepto evoluciona hasta la forma que adopta hoy en día cuando John Locke establece la privacidad como una “libertad negativa” (que no debe ser coartada por impedimentos externos) y Jean Jacques Rousseau establece la “intimidad” desde el ámbito de la persona.

Lo que queda claro es que, desde muchos siglos antes de que surgiera la informática, la privacidad de los individuos y su “buen nombre” podían verse afectados por rumores, panfletos, artículos periodísticos o libros publicados que divulgaran información que afectaran su dignidad o imagen pública.

La violación de la correspondencia era algo común en el pasado


Por igual ocurría con la violación de la correspondencia, único medio de comunicación personal a distancia antes de la invención del teléfono, práctica usual en tiempos de guerra o dictadura que atentaba contra la privacidad de las personas.

Es decir, mucho tiempo antes de llegar la 4ta Revolución Industrial, entidades públicas y privadas recolectaban, procesaban y utilizaban los datos personales sin que necesariamente las personas tuvieran conocimiento ni control de lo que hacían con sus datos: Censos, llamadas telefónicas y telegramas recibidos o enviados, compras y ventas realizadas, trámites públicos, registros médicos, patentes registradas, entradas y salidas por puertos y aeropuertos, etcétera. Toda esa información estaba al alcance de entidades y personas que no necesariamente se tenía claro de quiénes eran. Hasta en el directorio telefónico (con el nombre, dirección y número telefónico de todos los habitantes de una ciudad) era público el domicilio y número de contacto de las personas.

Es a partir de 1948 que de forma global empieza a establecerse el principio de protección de los datos personales, con la Declaración Universal de los Derechos Humanos[6], que enuncia “Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques”. Es por tal razón que el derecho a la privacidad es considerado un derecho humano de 1ra generación[7], ya que se corresponde al grupo de derechos civiles y políticos derivados de la Revolución Francesa.

Por tanto, antes de 1948 el tratamiento de los datos personales de los individuos no estaba suficientemente regulado y es desde entonces que se ha venido fortaleciendo el marco jurídico internacional y en cada uno de los países para proteger la privacidad de los ciudadanos y evitar su violación. Claro, la necesidad de protección de los datos personales cambió de prioridad con el surgimiento del Internet en los años 1990s.

La Sociedad Digital y las nuevas vulnerabilidades

Con el desarrollo de la informática, se sucedieron dos revoluciones industriales en las que la información pasó de ser de uno de los más importantes al principal activo de las economías. Es así que empieza a surgir el concepto de Sociedad de la Información y el Conocimiento, cuando se cuantificó que los empleos relacionados con la producción, recolección, almacenamiento y procesamiento de la información son el grupo de más rápido crecimiento en las economías desarrolladas[8].

El advenimiento de las tecnologías emergentes y exponenciales multiplicó la capacidad de recolección, almacenamiento, procesamiento y distribución de la información, por lo que las vulnerabilidades ya existentes previamente lo que hicieron fue magnificarse, y la llegada del Internet lo que produjo fue la posibilidad de que personas no autorizadas pudieran acceder a información sensible desde cualquier lugar del planeta.

Es así que surgen los nuevos villanos de la Sociedad Digital, dedicados a acceder a información privada para monetizarla, vendiéndola al mejor postor, los hackers. Es por esto que las legislaciones de todos los países, además de fortalecer la protección de los datos personales de los individuos, han robustecido su marco jurídico para combatir este nuevo tipo de ilícito, estableciendo estrategias de ciberseguridad y fomentando buenas prácticas para que individuos y entidades protejan la información: creación de centros de respuesta a incidentes informáticos (CSIRT por sus siglas en inglés), encriptación de los datos, instalación de firewalls o cortafuegos, complejización de los mecanismos de autenticación , etc.

La domótica y el IoT puede exponer muchos personales

Por supuesto, es evidente que la creciente sofisticación y desarrollo de nuevas tecnologías, abren nuevos frentes que desafían la protección de los datos, incluyendo los personales. Por ejemplo, el Internet de las Cosas (IoT) está haciendo crecer de manera exponencial la cantidad de información personal que los dispositivos transmiten entre ellos sobre sus usuarios, desde sensores y asistentes virtuales (como Alexa o Google Home) instalados en las casas, hasta los móviles, relojes y gafas inteligentes. En teoría sería posible, si se pudiera compilar toda la información generada por los dispositivos inteligentes de una persona, saber todo lo que ella hace, dice, escribe y recorre durante el día.

En otras palabras, no es solamente un tema de que los controladores de datos tengan la intención de proteger nuestros datos personales, es que se necesita que, urgentemente, se perfeccionen y estandaricen los protocolos de seguridad de los innumerables dispositivos, no solo de los sistemas de información, que recolectan y procesan información personal sensible, eso incluye la regularización de toda la información personal que los gigantes tecnológicos como Google, Facebook, Amazon, entre otros, procesan sobre nosotros y nuestras interacciones sociales, actividades que están todavía muy escasamente reguladas.

En fin, no es que los ciudadanos ayer no eran vulnerables y hoy sí lo son. La realidad es que siempre hemos sido susceptibles de que nuestra información personal sea mal utilizada. Pero la realidad es que, así como se ha elevado el nivel de concientización de la sociedad sobre la importancia de proteger su privacidad, también se ha multiplicado el nivel de exposición.

Ya no basta con que las entidades que funjan como controladores de datos apliquen protocolos y mecanismos de salvaguarda de la información personal de los usuarios, sino que también todos los eslabones de la cadena cumplan con su función. Una brecha de seguridad puede ser ocasionada por el individuo al acceder a su propia información y hacerlo desde un computador de acceso público infectado con un malware o por simplemente utilizar claves de acceso no robustas o mal protegidas.

Es por eso que ahora se habla de impulsar Derechos Humanos de 4ta generación, donde se plantee que todo ser humano nace con el derecho a acceder a la Sociedad de la Información y Conocimiento, a la conectividad, a desarrollar sus competencias digitales, a aprovechar las nuevas tecnologías para acceder, construir y distribuir el conocimiento, a beneficiarse de la transformación digital para mejorar su nivel de vida, en igualdad de condiciones. Declarar este nuevo tipo de derecho humano también obligará al establecimiento de nuevos deberes y responsabilidades.

Límites del derecho a la privacidad

En un mundo cada vez más interconectado, donde casi ningún ámbito escapa a la informatización, la abundante información generada permite explorar áreas del conocimiento desde enfoques completamente nuevos. Por esos grandes volúmenes de información es que surgió la tecnología del Big Data, que permite procesar grandes cantidades de información no estructurada, ni organizada, para descubrir patrones y hacer pronósticos.

Eso obliga a replantear los marcos normativos vigentes en materia de protección de datos personales, aunque ya en muchas legislaciones se plantean ciertas limitaciones y excepciones.

Lo acontecido con la pandemia del COVID-19 ha demostrado la importancia de contar con información precisa sobre los infectados y su movilización, utilizando métodos de rastreo como el Contact Tracing[9]. Su efectividad ha sido demostrada en todas partes, pero al mismo tiempo ha levantado alertas en todo el mundo sobre si la proliferación de este tipo de mecanismos violenta o no la protección de datos personales y el derecho a la privacidad.

El uso de las TIC para el Contact Tracing ha generado polémica

En Estados Unidos, que cuenta con una legislación desde 1996 para la protección del historial clínico de los ciudadanos, denominada HIPAA, su ministerio de salud tuvo que emitir en marzo 2020 un waiver o renuncia a ciertos componentes de dicho protocolo para poder facilitar la recolección de información de los contagios y así controlar la propagación de la pandemia en su territorio[10].

Y es que está claro de que, en el contexto de epidemias, planificación sanitaria, lucha contra el terrorismo y crimen organizado, lavado de dinero, planificación urbana, y un amplio espectro todavía pendiente de ser mejor definido, la recolección y procesamiento de la abundante información personal que de los individuos generan en el ciberespacio puede conseguir que se implementen políticas públicas más efectivas. Aunque estamos conscientes que se corre el riesgo de atravesar una línea muy fina, que más nos vale redefinir y volver a dibujar con marcador grueso.

El secreto está en cómo conciliar el interés particular con el interés general, el bien individual con el bien común, utilizando procedimientos de discusión y debate transparentes y participativos. Al final se vuelve en un dilema casi filosófico, que al final servirá para moldear el modelo de sociedad que queremos para el futuro de nuestros hijos.

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[1] Directrices de la OECD sobre protección de la privacidad y flujos transfronterizos de datos personales: resumen, disponible en http://dspace.uma.es/xmlui/handle/10630/11792

[2] Guía de Datos de Investigación (2020) de CEPAL, disponible en https://biblioguias.cepal.org/gestion-de-datos-de-investigacion

[3] The OECD Privacy Framework (2013), disponible en http://www.oecd.org/sti/ieconomy/oecd_privacy_framework.pdf

[4] Precepto jurídico enunciado por el jurista romano Domicio Ulpiano (siglo III dC)

[5] Oltra, J.V. (28 de enero de 2016). Historia de la protección de datos personales | | UPV [Archivo de vídeo]. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=S7uXyCyOwyw

[6] Aprobada en París en 1948 en la Asamblea General de las Naciones Unidas

[7] Ya en el transcurso del siglo XX se impulsaron los derechos humanos de 2da generación, correspondientes a la construcción a un Estado Social de Derecho (derecho a la vivienda, a la salud, a la educación, etc.) y los de 3ra generación, correspondientes a los derechos a la justicia, paz, solidaridad y a disfrutar de un medio ambiente limpio.

[8] Ver los trabajos de Machlup (The production and distribution of knowledge in the United States, 1962), Bell (The coming of post-industrial society, 1973) y Porat (The Information Economy, 1977).

[9] Mecanismo de rastreo de contactos a través del GPS o Bluetooth de los móviles

domingo, 30 de agosto de 2020

El sector privado en la exploración espacial


La Era espacial inició en el año 1957 con el lanzamiento del Sputnik I por la Unión Soviética, el primer satélite terrestre fabricado por el hombre. Durante todo el siglo XX la exploración espacial no hizo más que desarrollarse, impulsada en sus primeras décadas por la Guerra Fría, donde la rivalidad de las grandes potencias hacía ver en el espacio una de las pistas de la larga carrera en la que se enfrascaron por demostrar su superioridad, especialmente en el ámbito militar. Y el espacio era visto como uno de los “eventuales” frentes de combate. Al menos, ese fue uno de los pocos efectos positivos del armamentismo de entonces.

Luego de la abrupta caída del Muro de Berlín en 1989 junto a toda la Cortina de Hierro, el presupuesto militar se redujo abruptamente en las naciones hegemónicas y, con él, empezaron a escasear los fondos para seguir financiando la carrera espacial.

Es en ese contexto que hace su debut el siglo XXI, con mucha tecnología y experiencia acumulada, pero con pocos recursos; donde el desarrollo de la ciencia y la técnica espacial nos habían permitido explorar a todos los planetas, y sus lunas, del Sistema Solar, incluso un poco más allá. Ante las dificultades financieras atravesadas desde entonces por la NASA y Roscosmos, es así que empresas del sector privado empiezan a dar sus primeros pasos como protagonistas del espacio, ya no como contratistas de piezas y partes.

Las primeras incursiones del sector privado en la exploración espacial

Desde la época de apogeo de las agencias espaciales de Estados Unidos y Unión Soviética, el sector privado ha desempeñado un papel importante en la carrera espacial suministrando bienes y servicios estratégicos.

La sonda Mars Odyssey desarrollada con apoyo de Lockheed Martin

Es el caso de la empresa norteamericana Lockheed Martin, importante contratista de la NASA que ha contribuido en numerosos proyectos, como el telescopio espacial Hubble (1990), la nave espacial orbital Mars Odyssey (2001) o el sistema de satélites geoestacionarios GOES (1974).

Boeing X-37, avión orbital no tripulado

O la empresa Boeing, cuya división de Defensa, Espacio y Seguridad ha participado desde hace décadas en el programa espacial de la NASA, destacándose sus cohetes de la familia Delta, las sondas espaciales Lunar Orbiter y Mariner 10, así como las naves orbitales X-37 y X-40, además de la prometedora nave espacial CST-100 Starliner.

En el caso de los rusos, por razones obvias, antes del colapso de la Unión Soviética toda la exploración espacial estaba en manos del Estado. Es entonces que la Federación Rusa hereda el programa espacial de aquella bajo la entera responsabilidad de Roscosmos y empieza la terciarización de servicios y suministro de equipamiento con empresas privadas.

Hotel espacial diseñado por la empresa rusa Orbital Technologies (cortesía de Inhabitat.com)

Tal es el caso de Orbital Technologies, quienes desde 2010 contribuyen con la construcción de una nueva estación espacial orbital que ofrecerá servicios de hotelería para turistas espaciales; NPO Lavochkin, quienes han aportado significativamente a proyectos como Lunojod, Vega 1 y 2, entre otros; NPO Energomash, que desde 1991 ha construido numerosos motores de cohetes, como el RD-107, RD-170, RD-180 y RD-191 paras las naves Soyuz y Angará, incluso para proyectos de la NASA como Atlas V.

Otras agencias espaciales se han apoyado en contratistas privados, como es el caso de la europea (ESA), quienes han contado con empresas como Airbus, cuya división espacial les ha suplido desde los años 70s los cohetes Ariane, varios modelos de Vehículos Automatizados de Transferencia (ATV) y el módulo de la Estación Espacial Internacional (EEI) llamado Columbus.

Los líderes en el espacio del sector privado

Es a partir del siglo XXI que vemos el surgimiento de diferentes empresas que, de manera independiente a las agencias espaciales estatales (aunque en ocasiones aborden misiones conjuntas o asuman el papel de contratistas entre ellas), ejecutan proyectos espaciales propios, con miras a explotar comercialmente el espacio, ya sea para fines turísticos, ofrecer servicios de outsourcing a las agencias espaciales o incursionar en lo que se vislumbra como el rubro más lucrativo de todos en el futuro cercano: la minería espacial. A esta nueva etapa de la exploración espacial se le llama NewSpace.

Solo el negocio de los satélites ha atraído muchas inversiones. Diversos estudios estiman en 57,000 la cantidad de satélites que habrán orbitando para el 2029 según Business Insider[1], cuando hoy apenas hay alrededor de 2,000.  

Falcon Heavy, cohete reutilizable de SpaceX

Es así como surgen empresas como SpaceX, fundada por Elon Musk en 2002, la cual ya tiene varios hitos logrados con proyectos enteramente diseñados, ejecutados y financiados por iniciativa privada: primer cohete de combustible líquido (Falcon 1 en 2008), primer lanzamiento a órbita y recuperación de nave (Dragon en 2010), primera nave enviada a la EEI (Dragon en 2012), primer aterrizaje propulsado de un cohete orbital (Falcon 9 en 2015), primera reutilización de un cohete orbital (Falcon 9 en 2017) y la primera en enviar astronautas a la EEI (Dragon 2 en 2020).

SpaceX tiene el mérito de ser la empresa que ha diseñado el primer cohete reutilizable del mundo, con lo que se augura la reducción sustancial de los costos de las misiones espaciales. Actualmente trabajan en la versión más potente de su familia de cohetes propulsores, el Falcon Heavy, capaz de llevar unas 64 toneladas de carga útil a la Órbita Terrestre Baja (LEO por sus siglas en inglés) y casi 17 toneladas a Marte. Otros proyectos notables son Starlink, con el que se proponen crear una constelación de 12,000 satélites de internet para ofrecer banda ancha a bajo costo a nivel global, y el Starship, un vehículo de lanzamiento superpersado y reutilizable, que permitirá transportar 150 toneladas y realizar viajes de larga duración. Uno de sus principales objetivos es materializar la colonización del planeta rojo. Actualmente es la empresa líder del sector privado; de un 45% del mercado de lanzamientos en 2017 ha llegado hasta un 65% y actualmente ha lanzado casi tantas toneladas de carga como la suma de todas las demás agencias espaciales del mundo[2].

Aterrizaje del cohete reutilizable New Shepard de la empresa Blue Origin

Blue Origin es otro de los grandes actores privados en la exploración espacial. Fue fundada en el año 2000 por Jeff Bezos, el propietario de Amazon. Se ha concentrado en los vuelos orbitales y suborbitales mediante cohetes reutilizables. Son principales proyectos son New Shepard, cohete de una sola etapa y cápsula, ambos reutilizables; New Glenn, cohete reutilizable con capacidad de enviar seres humanos al espacio; y Blue Moon, es su módulo de aterrizaje con el que apuestan una misión tripulada a la Luna. Bezos había invertido en esta empresa unos US$500 millones hasta el 2014, inversión que se ha multiplicado varias veces desde entonces para sufragar sus proyectos[3].

Lanzamiento realizado por Rocket Lab en su base de Nueva Zelanda


Otra empresa destacable es Rocket Lab, la cual se ha dedicado desde su base en Nueva Zelanda a lanzamientos orbitales ligeros, especialmente los llamados nanosatélites como CubeSats, de menos de 2 kg de peso, reduciendo enormemente los costos de implementación de redes satelitales. Para tener una idea, en 2016 el costo promedio de lanzamiento de un satélite era de US$200 millones, mientras que Rocket Lab ha anunciado que serían US$5 millones el costo promedio con su tecnología.

También la corporación OneWeb, fundada por Greg Wyler en 2012 con sede en el Reino Unido, está trabajando también en su propia constelación de 600 satélites para ofrecer servicio global de internet, los cuales entrarán en operación en 2021.

Nave SpaceShip Two de la compañía Virgin Galactic

También debemos mencionar a Virgin Galactic, fundada en 2004 por Richard Brandson, empresa que se ha concentrado en la realización de vuelos espaciales suborbitales. Hizo historia en 2018 al lograr su primer vuelo comercial suborbital con la nave SpaceShip Two, que alcanzó una altura de 82 km.

Minería espacial

Pero uno de los principales atractivos comerciales de la exploración espacial es la posibilidad de extraer recursos minerales de la Luna, Marte y los asteroides, por su cercanía. Según Planetary Resources, empresa creada en 2010 dedicada exclusivamente al desarrollo de tecnologías robotizadas para la extracción minera en el espacio, ha calculado que un solo asteroide de 30 metros de largo rico en platino vale entre 25 a 50 mil millones de dólares a precio de mercado[4]. Según esa misma empresa, hay cerca de 16,000 asteroides con órbita similar a la Tierra que podrían ser explotados.

La minería espacial será una de las actividades más comunes en el espacio

Según la propia NASA, más de US$100,000 millones por cada habitante de la Tierra es el valor de todos los minerales almacenados en el Cinturón de Asteroides que se encuentran entre Marte y Júpiter[5], donde el oro, platino, tungsteno, hierro, níquel, iridio, paladio, magnesio, rodio, osmio, rutenio y hasta agua pueden ser extraídos. Diversas empresas en todo el mundo se han estado constituyendo para irse preparando en lo que sería el próximo boom económico: Asteroid Mining Corporation (Reino Unido), Aten Engineering y TransAstra Corporation (Estados Unidos), entre otras.

Está el caso del Helio-3, componente químico que es capaz de producir energía nuclear con bajísima radioactividad, pero muy escaso en la Tierra. Se estima que en la Luna hay grandes cantidades en su superficie, por lo que su explotación comercial está en los planes de varias agencias espaciales y empresas privadas.

Explotación mineral en el espacio, ¿quién tiene derecho a hacerlo?

Ahora que hay tantos intereses, públicos y privados, detrás de la exploración espacial, cobra mayor importancia saber cuál es el estatus del ordenamiento jurídico que regula dicha práctica, antes de que se puedan desencadenar conflictos por la exploración, colonización y explotación minera en el espacio.

Es por tal razón que ha surgido una rama jurídica denominada “derecho espacial” que actualmente está regulada por la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior (UNOOSA).

Según la UNOOSA[6], los principales tratados internacionales vigentes con respecto a este tema, son los siguientes:

  • Tratado del Espacio Exterior (1967): Básicamente establece que la órbita terrestre, la Luna ni ningún otro cuerpo celeste pueden ser utilizados para realización de pruebas de armas nucleares o de destrucción masiva, ni pueden ser reclamados como territorio soberano. Ha sido ratificado por 104 naciones.
  • Tratado de Rescate (1968): Establece el compromiso de los estados firmantes en participar, en la medida de sus posibilidades, en misiones de rescate de astronautas, tanto en el espacio exterior como en su aterrizaje. Ratificado por 94 países.
  • Tratado de la Luna (1979): Es un acuerdo que regula las actividades en todos los cuerpos celestes, incluyendo la Luna. Ratifica lo dispuesto por el tratado de 1967 sobre la no reclamación de soberanía o propiedad sobre territorios extraterrestres y que no pueden ser explotados sin la aprobación y beneficio de todos los países firmantes. Ha sido ratificado solamente por 16 países, sin ser ninguno de ellos potencias espaciales (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, Japón, India o China).

También en 1976 fue firmado un acuerdo de cooperación para la cooperación y uso del espacio exterior para fines pacíficos, promovido entonces por la Unión Soviética, pero solamente fue firmado por 10 naciones del bloque comunista.

Por tanto, el tema de la explotación minera de la Luna y otros cuerpos celestes, parece que podría desencadenar algunos diferendos en el futuro cercano. De hecho, ya Estados Unidos emitió este 2020 una orden ejecutiva en la que enfatiza que no “ven el espacio exterior como una propiedad común”, justifica la explotación comercial de los recursos extraterrestres y etiqueta al Tratado de la Luna como un acuerdo fallido[7]. Estas intenciones de la potencia norteamericana han sido rechazadas por Rusia[8].

Acto de oficialización de la Fuerza Espacial en la Casa Blanca

Esta medida unilateral de Estados Unidos fue tomada inmediatamente después de la creación de la Fuerza Espacial de los Estados Unidos, a finales del 2019, con 16,000 efectivos, para “proteger intereses de Estados Unidos y sus aliados en el espacio y proveer capacidades espaciales a la fuerza conjunta”[9]. Es la primera en su tipo y definitivamente confirma las intenciones de norteamericanas de no considerar al espacio como un “patrimonio común” de la humanidad.

Lo que sí es un hecho es que, en la medida en que se acerque el momento de materializar la posibilidad de explotar recursos naturales en el espacio, será necesaria la intervención de la ONU para poner orden en este aspecto, ya que podría desencadenarse conflictos en el orden militar, cada cual protegiendo lo que entiende son sus derechos “adquiridos”.

El espacio se ha convertido, gracias a las conquistas logradas durante la Guerra Fría y ahora con la incursión enérgica y militante del sector privado, en un mercado con un potencial “astronómico” (literalmente hablando), que sin dudas hará expandir el desarrollo industrial y tecnológico de la raza humana. Habrá de ampliar las alternativas futuras que tenemos como especie, para expandirnos más allá de nuestra órbita e ir sondeando lo que hasta hoy ha sido un Universo inescrutable.

Mas, sin embargo, debemos estar atentos a un nuevo posible frente de conflicto, para el cual estamos a tiempo para coordinar, consensuar y colaborar. Que la exploración espacial y sus potenciales riquezas no sean mañana lo que los pozos petroleros han sido desde el siglo pasado: fuente inagotable de conflictos.

Ahí están las lecciones, solo debemos aprender de ellas.

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 Nota: Fotos cortesía de Wikipedia, salvo donde indique otra cosa

 

 



domingo, 23 de agosto de 2020

Libros e Ilustraciones que se anticiparon en el tiempo

 

A través de los siglos hemos visto cómo diversos autores, tanto literatos como ilustradores, cual si hubiesen visto a través de una bola de cristal, visualizaron con décadas y hasta siglos de distancia cómo sería el futuro. Sea en formato de novela, guion o ilustración, todos hicieron acopio de su imaginación para presentarnos su versión de lo que nos esperaba.

Algunos lograron un nivel de acierto tal, que más de uno ha llegado a pensar posteriormente que realmente contaban con el don de la clarividencia, cual profetas. Otros más escépticos, entienden que más bien influyeron o inspiraron a generaciones posteriores, o que simplemente acertaron. Coincidencia, influencia o don insuflado por los dioses, la verdad es que no dejan de asombrarnos con sus predicciones hechas con tanta anticipación y precisión.

Aunque debemos admitir que, en ocasiones, solo basta con estar muy al día con las teorías científicas del momento, aplicar una dosis de lógica y a partir de ahí dejar flotar la imaginación para que el tiempo se encargue de darnos la razón en alguna coyuntura específica.

Sea cual fuere nuestra posición al respecto, no dejan de sorprendernos los presagios que comentaremos a continuación.

Obras de aventuras y ciencia ficción

Varios son los libros futuristas, de aventuras o ciencia ficción que han pronosticado, algunos con un asombroso lujo de detalle, muchos inventos o hechos que sucedieron mucho tiempo después. Aquí reseñaremos algunos de los más importantes.

Los Viajes de Gulliver es un libro lleno de alegorías


Con Los Viajes de Gulliver, no solamente encontramos un clásico de la literatura inglesa, obra pretendida como una sátira por el clérigo irlandés Jonathan Swift y publicada en 1726, sino que también afirmó que el planeta Marte tenía dos lunas, algo que vino a confirmarse cerca de 150 años después, a las cuales se les nombró eventualmente Fobos y Deimos.

Mary Shelley con su obra Frankestein, escrita en 1818, se anticipó por siglos al transplante de órganos al imaginar un ser creado con partes de cadáveres que llega a cobrar vida y conciencia.

Splash de la cápsula, según Verne en De la Tierra a la Luna


En el libro De la Tierra a la Luna, escrito en 1865 por Julio Verne, se cuenta que el cohete fue lanzado desde Florida y que la cápsula al retornar caía al mar, algo que pasó justamente así 104 años después, en 1969, con la misión del Apolo XI. Otro dato curioso es que en el libro planteaba la rivalidad de Texas y Florida para construir la base de lanzamientos. Hoy la NASA tiene esa base en Cabo Cañaveral, Florida, pero su centro de operaciones en Houston, Texas. Increíble, ¿no?

En 1879 Edward Page Mitchell escribió The Senator´s  Daughter, un relato corto que hablaba de una tecnología que permitía leer las noticias del mundo entero en tiempo real, las cuales era impresas en un interminable rollo de papel que constantemente se iba imprimiendo. Fue una anticipación que presentaba una versión análoga de redes sociales como Twitter.

En el año 1888, el escritor Edward Bellamy predijo 60 años antes en su obra Looking Backwards  cómo los seres humanos íbamos a adquirir los bienes y servicios a través de tarjetas de crédito, sin usar efectivo: "…un crédito correspondiente a su parte del producto anual de la nación es dado a cada ciudadano en los libros públicos al comienzo de cada año, y una tarjeta de crédito emitida con la que adquiere en los almacenes públicos, que se encuentran en cada comunidad, lo que desee siempre que lo desee”. No fue hasta 1950 que se lanzó la primera tarjeta de crédito, The Diners´s Club. Una verdadera profecía.

El fonotelefoto imaginado por Verne en su obra En el Año 2889


Nuevamente Julio Verne nos sorprende en 1889 con su libro En el Año 2889, donde nos relata sobre el “fonotelefoto”, un dispositivo capaz de transmitir voz e imagen en tiempo real. Aunque hubo varios intentos en las primeras décadas del siglo XX para hacerlo realidad, no fue hasta 1964 que AT&T lanzó el picturephone, el cual duró pocos años en servicio por su alto costo, pero que fue evolucionando tecnológicamente hasta las videollamadas de hoy utilizando los móviles inteligentes.

La novela distópica 1984 de George Orwell predijo los sistemas de vigilancia estatales


Así muchos otros libros se adelantaron a su tiempo. Como el caso de The World Set Free, de H.G. Wells, que en 1914 nos describía la bomba atómica, cuando faltaban aún más de 30 años para que se desarrollara; o del mismo autor, Men Like Gods, que ya en 1923 nos describía el voicemail o mensajes de voz, los cuales fueron inventados a finales de los 70s; o el libro Daedalus, or, Science and The Future, escrito en 1924 por J.B.S. Haldane, donde describía con lujo de detalle la fertilización in vitro, la cual vino a ser descubierta en 1977; o George Orwell con su obra 1984, escrita en 1948, donde describe al Big Brother y cómo puede ser de invasivo el espionaje gubernamental, algo que quedó al descubierto en 2013 con las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje de la NSA a ciudadanos y dignatarios de todo el mundo.

John Brunner imaginó 50 años antes cómo sería el año 2010, prediciendo a Obama y Twitter


Por igual ocurrió en Fahrenheit 451, escrita en 1950 por Ray Bradbury, describiendo los audífonos intrauriculares o in-ear, que no fue hasta el 2001 que fueron lanzados al mercado por Apple; En The City and The Stars, Arthur C. Clarke nos detalla en 1956 como son los juegos de realidad virtual, algo que no se hizo realidad hasta 1966 cuando se inventó el primer simulador de vuelo; o cuando Martin Caidin en su Cyborg, escrita en 1972, nos presentaba extremidades biónicas, lo cual no fue realidad hasta 2013 cuando se implantó la primera pierna biónica; o la enigmática obra Stand of Zanzibar de John Brunner, escrita en 1968, que en un solo libro pronosticaba variadas cosas para el 2010: TV por demanda, TV satelital, impresoras láser, carros eléctricos y hasta la formación de la Unión Europea. Incluso habla de que ese año habría un popular presidente llamado "Obami", que China sería el principal rival de Estados Unidos y sobre una red donde los periódicos publicarían constantemente las noticias y sus lectores podían comentar en tiempo real. Sencillamente impresionante.

La novela de Dean Koontz y su profecía de 1981 sobre el virus surgido en Wuhan, China


Otro libro al que tenemos que hacer referencia es al titulado Los Ojos de la Oscuridad, escrito por Dean Koontz en 1981, quien en su novela afirmaba la expansión de un virus pandémico surgido en Wuhan, China, al cual incluso le llamaba Wuhan-400. ¿Algún parecido con lo que estamos viviendo hoy? Sin dudas, esta coincidencia resulta inquietante.

Ilustraciones de revistas y anuncios

Muchas revistas y periódicos contrataban dibujantes para que dejaran volar su imaginación y presentaran cómo sería el mundo en el futuro. Algunas ilustraciones eran ciertamente grotescas y demasiado fantásticas, pero otras resultaron ser demasiado proféticas. Veamos algunos casos.

Así visualizaban en 1904 a la Escoba Eléctrica en postales francesas sobre el año 2000


En 1904 en tarjetas postales francesas, una serie llamada En L´An 2000, se anunciaban que las escobas automáticas llegarían antes de finalizar el siglo, algo que al final se cumplió poco más de 100 años después con el Internet de las Cosas y los robots limpiadores.

Publicación de San Antonio Lights en 1932 (cortesía de Xataka.com)


Así imaginaban en 1932 a una casa inteligente y con robots en el diario San Antonio Lights.

Seagram Company promovía en 1943 el videoteléfono (cortesía de Xataka.com)


En 1943 la empresa canadiense Seagram Company hizo promoción del videoteléfono, que, aunque no lo había inventado, utilizaba esta idea para presentar un futuro de modernidad.

Promoción de Mechanix Illustrated de 1950 sobre teléfono móvil con pantalla


En 1950 la revista Mechanix Illustrated publicó un prototipo de teléfono móvil con pantalla, bajo el título del “teléfono del futuro”. Un diseño muy parecido a los relojes inteligentes de hoy.

Así se imaginaban en 1958 la educación virtual (cortesía de Xataka.com)


En 1958 se publicó en una revista cómo sería la educación virtual, donde a través de pantallas los estudiantes recibirían clases de profesores ubicados en otro lugar, algo particularmente vigente en nuestro mundo de hoy.

Así imaginaban en 1962 cómo serían las calles del futuro


En 1962 la pintoresca revista italiana Domenica del Corriere publicaba una ilustración de cómo transitarían las personas en el futuro. Aunque el enfoque de la ilustración era sobre la popularización de vehículos monoplaza y cuán saturadas se verían las grandes ciudades, muchos lo han asociado al distanciamiento social que ha impuesto la pandemia del coronavirus. Una cosa o la otra, no deja de ser un concepto extremadamente actualizado con la nueva normalidad que ha impuesto el Covid-19.

Cartones animados

Muchas series de caricaturas a través del tiempo han sorprendido con sus anticipaciones. Y hay que admitir que en algunos casos han resultado perturbadoras por lo acertadas y exactas.

Así Los Jetsons imaginaban la cotidianidad en el siglo XXI


Es el caso de Los Jetsons, una serie animada futurista que se lanzó en 1962. Consistía en la historia de una familia que vive en el año 2062, cuyas casas están suspendidas en el aire y se transportan en vehículos voladores, pero que en el desarrollo de la historia vemos cómo la tecnología es súper avanzada, donde muchos de los implementos y herramientas que se utilizan allí hoy en día son comunes: robots domésticos, teletrabajo, educación virtual, videollamadas y un largo etc.

Extraña predicción del 2017 de Ásterix en Italia 

Ásterix y Obélix es una serie de historietas cómicas que empezó a publicarse en Francia por el año 1959 y que todavía mantiene vigencia. En 2017 publicaron el álbum “Ásterix en Italia” donde los protagonistas libran una carrera en ese país donde dos de los principales competidores se llaman “Coronavirus” y “Bacillus”. Aunque todo indica que es una gran coincidencia, ese detalle ha dado mucho de qué hablar en las redes sociales.

Escalofriante predicción sobre las Torres Gemelas en estas caricaturas de 1992

Mortadelo y Filemón es una serie de historieta cómica española creada en 1958 muy popular en ese país. Resulta que en 1992 publicó una viñeta donde aparecía un avión estrellado en las Torres Gemelas de Nueva York, hecho que acaeció exactamente así 9 años después.

Escalofriante presagio en 2016 del accidente de Kobe Bryant en Comedy Central


En 2016 un corto animado de Comedy Central caricaturizaba la muerte de Kobe Bryant en un helicóptero, algo que ocurrió tal cual 4 años después. Demasiado intrigante, ¿no?

Los Simpson es la serie animada que ha roto todos los récords de predicciones


Pero sin dudas, la serie animada que más se ha vinculado a pronósticos y profecías es Los Simpson. Su debut fue en 1989 y desde entonces no ha parado de estar involucrada en muchísimos aciertos que para muchos han dejado de ser simples coincidencias. Es así como predicen a Donald Trump como presidente de Estados Unidos (16 años antes), victoria de Alemania en el Mundial de Fútbol 2014 (pocos meses antes), la salida al mercado del Ipod (5 años antes), ataque de un tigre blanco a ilusionistas de casino (10 años antes de ocurrirle a Siegried y Roy en Las Vegas), escándalo de la FIFA (1 año antes), la pandemia del coronavirus, entre muchas otras predicciones más. Nadie sabe cómo lo hacen, pero definitivamente esta serie animada ha roto todos los récords de predicciones y aciertos.

Sin dudas, las predicciones hechas por autores podrían tener un efecto causal en científicos e inventores que perfectamente pueden inspirarse en esas ideas imaginarias para seguir adelante con sus investigaciones y desarrollos. Sin embargo, para muchos ese argumento no resuelve del todo el enigma. De todas formas, dejando de lado las explicaciones sobrenaturales, estas “predicciones”, muchas de las cuales no pretendían serlas como tal, sino que eran parte de una historia imaginaria fruto de la creatividad del autor, demuestran cuán cierta puede ser aquella frase de Walt Disney: “si puedes imaginarlo, puedes crearlo”.

Porque la imaginación, junto al razonamiento científico, son los grandes motores del desarrollo humano. Así lo fue y lo seguirá siendo.

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